Una vez concluido el partido ante el Alavés, los comentarios en la red sobre lo sucedido recogían múltiples alabanzas hacia Iago Aspas. Estas se combinaban con críticas hacia los profesionales del primer equipo que habían terminado el año ayudados por un jugador del filial para evitar el descenso. La alegría de la permanencia era calificada en algunos casos como una de las más importantes en la historia del club por el fatal desenlace que hubiese supuesto un descenso a Segunda B. Los seis mil fieles que cada jornada acudieron este año a Balaídos daban las gracias a los dieciocho mil que ayer lo hicieron de forma excepcional por su apoyo en un momento tan importante. Algunos ni tenían claro que el triunfo garantizaba matemáticamente la permanencia, pero otros internautas se apresuraron a aclararlo. Para la mayoría se abre una nueva etapa, por la situación económica de la entidad, en la que los jugadores de la cantera tendrán mucho peso.