Marcelo también se disculpa y el Madrid estudia una sanción

P. G.

DEPORTES

24 abr 2009 . Actualizado a las 10:24 h.

La actualidad desborda en el Real Madrid. Y no es para bien. El partido contra el Getafe, y la cascada de agresiones (físicas y verbales) que allí se dio, ha provocado que los tres entrenamientos que mediaban entre el duelo ante los vecinos y el Sevilla sean de alta tensión.

Tras lo sucedido en el Bernabéu, Pepe (que agredió a Casquero repetidamente e insultó a varios miembros del cuerpo arbitral) se quedó en casa y solo ayer volvió a entrenarse, para decir que se encuentra muy afectado por lo que él protagonizó. Marcelo (que también pegó a un rival y sacó la lengua a otro en señal de burla) hizo mutis por el foro. El Real Madrid también.

Pero ayer se desbocó la actividad en los despachos y, mientras el lateral brasileño pedía perdón, los abogados del club blanco trabajaban en dos direcciones. Por un lado, la dura sanción con la que podrían castigar a sus dos futbolistas rebeldes, por dañar sobremanera la imagen del club. Por el otro, el pliego de descargo por la no menos contundente pena que le puede caer a Marcelo y Pepe desde el comité de competición de la Federación Española de Fútbol.

Marcelo salió ayer a la palestra para pedir perdón a su club, al Getafe y a su jugador Cata Díaz por la imagen que ofreció al provocar a sus rivales y sacarles la lengua tras derrotarles el pasado martes (3-2), y se puso en manos del Real Madrid para ser sancionado. Marcelo pidió disculpas, aunque desmintió que uno de los gestos provocativos fuese llevarse las manos a los genitales. «No hice ese gesto. Estaba corriendo, escapando porque venía hacia mí el Cata», argumentó.

«La lengua sí la saqué. Me equivoqué y pido perdón. Solo el que está dentro del campo sabe lo que pasa por nuestra cabeza. Estaba caliente y solo quiero pedir perdón. Si mi club me quiere sancionar estoy dispuesto a asumir la multa», aseguró el brasileño.

Marcelo se mostró arrepentido de sus actos. «A veces uno se equivoca, yo lo he hecho y sé que no hice una cosa propia de un jugador del Real Madrid. Tenía conciencia de lo que estaba haciendo, sabía que estaba equivocándome, pero el partido fue muy duro y tenía la cabeza caliente. Nunca en mi vida había visto un partido como el del otro día. Por eso pido perdón», dijo.

Pepe se mostró alejado de su habitual imagen. Serio, no participó en las habituales bromas de jugadores como Marcelo o Royston Drenthe en los minutos previos al entrenamiento, y en ningún momento sonrió ni dialogó con nadie.