Una carrera que aumenta el escepticismo con respecto a la utilidad del KERS

M. F.

DEPORTES

En los entrenamientos oficiales el difusor venció con claridad al KERS. Y en la carrera, el kinetic energy recovery system no fue decisivo ni en la salida ni en los adelantamientos. Decepcionó. Al menos en el circuito de Albert Park. Es posible que ese plus de potencia procedente de las frenadas se aprecie en trazados con rectas más largas y en los que su peso extra (unos 40 kilogramos por monoplaza) no constituya un lastre determinante. Pero el escepticismo crece entre los pilotos. Fernando Alonso usó el KERS para defenderse de los ataques de Timo Glock, cuyo Toyota no llevaba instalado este dispositivo. Pero el asturiano acabó cediendo y fue superado por el alemán. De hecho, Nick Heidfeld (BMW) fue el único piloto que aseguró que durante la carrera sí sacó partido de los 80 cv de potencia extra que ofrece el KERS. Button y Barrichello no lo necesitaron.

Dominio de los difusores

En cambio los difusores marcaron la carrera. Si Trulli (Toyota) no hubiera sido sancionado por un adelantamiento indebido, el podio de Australia habría estado copado por tres pilotos que en sus monoplazas utilizan el elemento de la polémica.

Los Brawn, sólidos

En el circo del motor Brawn deja la impresión de que sus monoplazas son algo más que un difusor. En las primeras vueltas Button desangró a sus rivales con márgenes superiores a los que teóricamente le otorgaría en los cronos el famoso difusor. Llegó a alcanzar el segundo por vuelta. Y el coche de Barrichello soportó toques e imprevistos. En su puesta de largo Brawn se ha mostrado veloz más allá de las posibilidades del difusor, pero también fiable.

La guerra de los neumáticos

Los neumáticos lisos regresaron a escena en Melbourne. Y dejaron huella en Albert Park. Tra la carrera Raikkonen confesó que uno de los problemas es «gestionar el uso de los neumáticos». La mayor parte de los pilotos comenzó la carrera con gomas duras, eligiendo la opción más conservadora. Aunque algunos, que arrancaban con menos combustible en sus depósitos, como Hamilton, Raikkonen y Massa, optaron por los neumáticos blandos. En este sentido, el brasileño confesó que la degradación de las gomas obligó a Ferrari a visitar los boxes antes de lo previsto. Sebastian Vettel decidió relegar los blandos a la parte final de la prueba y al sumar vueltas el rendimiento de su coche lo pagó caro. El alemán, que llegó a acercarse al líder, Jenson Button, acabó realizando una maniobra suicida para evitar ser superado por Robert Kubica.

Otro día negro de Ferrari

Ferrari afrontó ayer una situación que se antojaba prácticamente imposible en los años dorados de Schumacher. Ninguno de los monoplazas de la escudería de il cavallino rampante logró finalizar el gran premio. Tuvieron problemas mecánicos. La irregularidad del 2008 llegó a desesperar a Luca Cordero di Montezemolo, el presidente del grupo. Y en Italia la edición digital de la Gazzetta dello Sport ayer aludía al «desastre Ferrari».

La confirmación de Vettel

A pesar del abrupto final de Vettel, el piloto alemán de Red Bull es el ganador más joven de un gran premio y se confirma como uno de los pilotos de futuro del campeonato. Aunque en la locura de Melbourne uno de los grandes beneficiados fue el novato Sebastian Buemi. El suizo se estrenó en el Campeonato del Mundo con una séptima plaza. A río revuelto, ganancia de debutantes.