Después de trece meses lesionado, Ronaldo regresó con el Corinthians brasileño y marcó. Para celebrarlo, escupió dos verdades como puños: «Ronaldo es gol» y «Me sobran tres kilos». Acto seguido, prometió treinta goles en lo que queda de temporada en Brasil. Cinco partidos después, ha celebrado cuatro dianas y, por el momento, solo ha tenido un desvío de 0,2 puntos en su pronóstico. Dunga ya sufre la presión popular para que vuelva a vestir la verdeamarela de la selección.
El Fenómeno abandonó el Milan en camilla y fue acogido por el Corinthians para reverdecer viejos laureles con treinta y dos años. Anteayer jugó su primer encuentro completo, ante el Ponte Preta, y anotó dos goles (uno de penalti). Las imágenes no dejan lugar a dudas: su habilidad con el balón y la efectividad en el lanzamiento a portería permanecen intactos. Su sobrepeso es notable. Lo ideal sería que el carioca mantuviese la aguja de la báscula en 87 kilos, pero es incapaz por diferentes razones. Incluso se ha llegado a apuntar un problema de hipotiroidismo.
Sea como fuere, el entrenador del Corinthians sabe de la debilidad física del delantero y ya ha anunciado que lo dejará fuera de la convocatoria del próximo partido del campeonato paulista, mañana contra el Guaraní. Sí estará el martes contra el Ituano. Ronaldo lo acepta y amenaza con ser el de antes. «Las arrancadas volverán, pero es necesario tener más resistencia, porque, lógicamente, la habilidad existe. Ahora, uso los recursos que tengo», explica.
Tanto histórico
Haciendo honor a su apodo, Ronaldo se ha convertido en un nuevo fenómeno de masas en el fútbol brasileño. Además de las apabullantes encuestas en las que se exige su regreso a la selección, la afición del Timâo le ha subido a un pedestal por anotar el gol 3.000 del estadio del Corinthians, Pacaembú.
Un seguimiento de los partidos que ha jugado desde su regreso revela que anota un gol de cada cuatro disparos a puerta que realiza. Incluso le hicieron un penalti.
Hasta el partido de anteayer, Ronaldo solo había recibido una falta. Pronto se difundió el rumor de que los defensas rivales se estaban cuidando de no darle patadas. Pero los zagueros del Ponte Preta pusieron fin a las especulaciones, y el equipo acabó el partido con un futbolista menos.
Para alcanzar la cifra de goles prometida, Ronaldo ha pedido ser el encargado del lanzamiento de los penaltis, suerte que ensaya al final de cada entrenamiento.
El Corinthians es segundo en el campeonato paulista, a seis puntos del líder, el Palmeiras; y a uno del tercero, el São Paulo. Quedan tres jornadas para el final de la Liga regular, más toda la fase eliminatoria final, desde la ronda de cuartos.