La capitanía del Celta tiene desde el pasado domingo un nuevo nombre para unir a la larga lista del club vigués, el de Borja Oubiña. En los últimos años que un jugador de la cantera portase el brazalete en la plantilla celeste se había convertido en un hecho insólito, pero aún se puede ir más allá si se aprecia que ningún vigués ha sido capitán, de forma continuada en una temporada, desde que Quique Costas llevó el brazalete en la temporada 1970-1971.
Esa campaña el Celta logró terminar el campeonato en la sexta posición y se clasificó para la Copa de la UEFA. El defensa central vigués ya era internacional, y el Barcelona se hizo con sus servicios. Manolo, compañero de promoción de Costas, se quedó entonces como el gran capitán, y perdió además por la salida de Costas, su posibilidad de irse al Real Madrid, que también pretendía al de Cangas.
Han pasado 39 años para que un vigués se convierta otra vez en capitán. Los ex jugadores célticos de comienzos de los 70 justifican esto ya que, «salían pocos jugadores nacidos en Vigo». Atrás quedan los nombres de otros capitanes vigueses ilustres de la nave celeste como los difuntos Pepe Villar o Quinocho. Desde que se retiró Vicente Álvarez, hace 13 años, el Celta ni siquiera había tenido en su plantilla un capitán nacido en Galicia.