Los coruñeses visitan al cuadro balear aún con la euforia de su goleada del pasado domingo frente al Villarreal
08 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Billete para un sueño. Tres partidos pueden convencer al Dépor de que la Champions es posible. Concluido su calendario más exigente, el duelo de hoy frente al Mallorca y los próximos contra el Osasuna y el Valencia están en disposición de llevar a los coruñeses a unos puestos que ahora ven al alcance de la mano. El partido del Ono Estadi se convierte en el primero que puede devolverles una oportunidad histórica: entrar en la pugna por un torneo que no pisan desde el 2004. Aunque matemáticamente no será posible acceder a estas plazas tras el duelo de esta tarde, que llega con el equipo entrenado por Lotina a cuatro puntos de la cuarta plaza, solo la victoria les permitiría albergar esperanzas de que el asalto es posible.
El equipo coruñés ha sabido levantarse de los varapalos que sufrió contra los grandes. Pese a que la triple derrota frente al Sevilla lo dejó tocado y el duelo del Camp Nou supuso su punto más bajo, Lotina manejó la situación con sabiduría. Ni la lesión de Guardado, hasta el momento uno de los más destacados, hizo temblar el pulso del técnico. Cambió el sistema en Madrid, pobló un centro del campo en horas bajas, e impuso los galones del vestuario a un hasta ese momento desapercibido Valerón. ¡Solo hay que verlo mandar sobre el césped!
En el peor momento, amenazado por sus propias dudas y a punto de caer a la zona de nadie de la clasificación, el sol volvió a salir para los deportivistas. El espejo del Bernabéu devolvió la imagen de un cuadro con los conocidos problemas en el remate, pero también con el carácter suficiente para luchar hasta el último minuto en el campo del campeón.
Y el pasado domingo el Villarreal pagó los platos rotos. En un estupendo ejercicio de intensidad, el Dépor sonrojó a uno de los aspirantes a las cuatro primeras plazas y, de paso, se acabó de convencer de que no debe poner techo a sus aspiraciones.
Un rival en horas bajas
Muchos de los sueños que fraguó en aquella goleada pueden comenzar a hacerse realidad en Mallorca. Y el colista no debe convertirse en un obstáculo. El equipo balear se reinventa después de traspasar a sus mejores futbolistas (Güiza e Ibagaza, entre otros). Sufre así la falta de acoplamiento de sus fichajes (Aduriz lleva cinco goles, pero nunca ha alcanzado la decena en Primera) y solo se agarra a la explosión de Jurado para recuperar la alegría.
Un sentimiento en el que los coruñeses parecen instalados. Pocos equipos se han resistido frente a la batuta de Valerón, la fiabilidad de Lopo, el obús de Lafita, el juego de tiralíneas de Verdú y la sorpresa de Filipe. ¿Será capaz de acabar entre los cuatro primeros de la Liga? Una pregunta que comenzará a responder en Mallorca.