Nino Mirón abanderó el fichaje del entrenador madrileño como una apuesta personal del presidente del consejo
05 feb 2009 . Actualizado a las 17:19 h.El fichaje de José Aurelio Gay como entrenador del Pontevedra fue una apuesta personal de Nino Mirón. El presidente de la entidad prefirió ser él el que acompañase en la presentación oficial al nuevo entrenador. «Viene cargadísimo de ganas de trabajar, de hacer cosas», declaró el dirigente, quien no ocultó el momento complicado y difícil por el que atraviesa el club, «pero vamos a tratar de sumar todos para revertir esta situación».
El máximo accionista del Pontevedra incluso se mostró dispuesto a poner «toda la voluntad del mundo para que aún podamos hacer algo importante y algo grande».
Aprovechó la rueda de prensa para pedir «unidad y unión de toda la gente». «A Aurelio le expliqué con transparencia hay que hay unas dificultades importantes y cómo estaba la situación económica, y queremos revertirlo todo».
Volver a ser el club de antes
Demandó reiteradamente «unidad a ver si de aquí en adelante volvemos a ser el club que fuimos estos últimos siete años ejemplo de muchas cosas».
Apostó por Gay porque «es un hombre trabajador, hace un fútbol que a nosotros nos gusta, es el entrenador que consiguió el ascenso, es una extraordinaria persona, un gran trabajador y tengo muchísimas esperanzas en él para revertir la situación, aunque es difícil complicado conseguirlo».
Mirón se mostró «completamente convencido» de que el técnico madrileño es la mejor opción que podían tener en este momento porque «conoce el club y el entorno y es una apuesta que ojalá nos salga bien a los dos porque en ella arriesgamos los dos».
Aclaró que era una decisión del presidente del consejo de administración del club y el compromiso se extenderá solamente hasta el mes de junio. «Según rueden las cosas habrá más temporadas o no», precisó Nino Mirón.
Valió la pena esperar
Aurelio Gay asume que como técnico lo que quiere es entrenar «cuanto más alto es el equipo, mejor para mí», aunque subrayó que a principios de temporada «deseché dos equipos, uno de Tercera División, y otro porque no me interesó el proyecto y seguí esperando. Y llegó el Pontevedra».
Como venía siguiendo desde la lejanía al equipo de Pasarón, sabía que el club granate tenía «un buen equipo y además me llaman en una situación difícil, y no me puedo negar». Primero «porque quiero entrenar, y segundo porque es el Pontevedra y todo lo que tiene que ver con esta ciudad a mí me trae un gran recuerdo».
Cree que es mejor entrenador
En su regreso a la ciudad del Lérez cree que es «mejor entrenador, porque han pasado cinco años, aprendes cosas, estudias más el juego... por ejemplo, el año pasado estuve haciendo un máster de entrenamiento deportivo durante ocho meses en la federación y aprendes cosas, por lo tanto creo que soy mejor entrenador que antes, lo que no quiere decir que vas a ganar más partidos».
Con más recursos y más medios, el técnico que llevó al Pontevedra a Segunda División en los últimos treinta años, dice estar «mejor preparado».
En su anterior etapa en Pasarón, que por cierto quedó impresionado de la transformación del estadio -que sigue teniendo pendiente la retirada del transformador eléctrico de Fenosa para poder construir la última grada- Aurelio Gay reconoció que su filosofía seguía siendo la mantita, que es corta y abrigas la cabeza o destapas los pies o viceversa, aunque matizó: «Todo depende. Si tenemos muy buenos delanteros y muy buenos defensas, nos taparemos la cabeza y los pies, aunque efectivamente mi filosofía es la misma prácticamente».
Le gusta divertirse jugando
Apela a que lo que más le gusta es divertirse jugando al fútbol y que «mi equipo no especule, pero hay que ver lo que tenemos, si los chicos están dispuestos a desarrollar esta manera de jugar, que crep que va a ser que sí y no cambiar demasiado».
No se plantea la posibilidad mantener el cero a cero cuando resulta que tienen en desfase de puntos muy grande con los equipos del play off, por lo cual «tenemos que sumar de tres en tres».
Ante las necesidades de acortar distancias con los cuatro primeros clasificados, Gay apela a salir de cara para crear ocasiones y si los jugadores aprecian eso y no tienen miedo, saldrá bien, seguro».
Entre los cuatro mejores
Hasta se atreve a pesar de su posición en la tabla, en la que está más cerca del descenso que del ascenso, el Pontevedra en esta categoría «está obligado a estar entre los cuatro mejores, por lo que el club no ha perdido la esperanza y si es así es porque hay posibilidades».
El preparador madrileño no oculta las dificultades para lograr ese objetivo porque tendremos que hacer cuatro victorias más que los que están arriba. Es difícil, pero no imposible».