Celta, Murcia y Levante. Los únicos tres equipos de la Segunda División en donde el capitán no lo elige la plantilla, sino el entrenador a dedo. En los 19 restantes la plantilla se reúne para nombrar a sus portavoces. En la mayoría de los casos atendiendo a razones de veteranía y años de permanencia en el club. Formarse en la entidad es otro de los aspectos que se tienen en cuenta.
Pepe Murcia, Clemente y Luis García fueron los únicos que utilizaron la dedocracia para imponer su criterio. El cordobés apostó en su llegada a Vigo por Juanma Peña y Rubén; el técnico de Barakaldo reunió el verano pasado a los jugadores del Murcia para decirle «Mejía va a ser el capitán», un dato que chocó en la familia grana ya que hombres con tradición en el equipo como Peña y Ochoa, que habían sido elegidos por la plantilla, quedaron desplazados. En el Ciutat de Valencia Luis García quiso hacer un guiño a Álex Geijo ofreciéndole el brazalete para que se quedara. «Fue un punto más para convencerlo», declaran desde Valencia. Fue la primera vez que el club granota prescindió de la decisión democrática del vestuario.
En los otros 19 clubes de la categoría no se ha producido intromisión del técnico ni de la directiva. Lo intentó el consejo de administración del Córdoba, que apostó por Javi Flores (el único del equipo nacido en la ciudad) como uno de los cuatro capitanes, pero perdió por un voto la votación con Ito y se quedó sin el brazalete. Pierini y Valle, que ya eran capitanes la pasada temporada son los que imponen su ley en el vestuario blanquiverde.
También en Las Palmas hay tufillo en la elección de Marcos Márquez, candidato impulsado por el presidente Miguel Ángel Ramírez apoyándose en la dimensión externa del máximo goleador amarillo. Márquez lleva tres años en Gran Canaria, mientras que David García, el segundo capitán, acumula más de un lustro en la casa.
Restitución democrática
En Elche se ha restituido la democracia del vestuario con la salida de David Vidal. El gallego dio galones al segundo capitán, Fernando Niño, aduciendo que un portero no podía llevar el brazalete. Claudio Barragán devolvió la elástica a Willy Caballero desde que accedió al cargo de primer entrenador.
En la Liga hay casos incontestables como el de Raúl Gañán en Salamanca -equipo que vivió un auténtico cisma interno en la época de Andoni Goikoetxea, que impuso a David Cañas-. Lo mismo sucede con Astudillo en el Alavés. Después de 10 temporadas en Vitoria su liderazgo ya no admite ni votación. «Eso ni se preguntan». Dealbert es otro emblema en el Castellón. A sus 26 años es la referencia del vestuario, un icono que Pepe Murcia respetó a su llegada a Castalia en el invierno pasado.
En el Xerez, otro de los equipos por los que pasó el técnico celeste, Mendoza se hizo con la capitanía el pasado verano después de que Moreno declinase la reelección harto de vivir todos los líos del club en primera persona.
Un caso un tanto atípico, pero con elección en el vestuario, se ha vivido en Tenerife. Cristo Marrero es el ídolo de la afición y lleva desde el año 2001 en el club chicharrero. Sin embargo Manolo, que llevó hace dos temporadas, es la extensión de Oltra en el campo. Los tinerfeños son los únicos de toda la categoría que eligieron a cinco capitanes al principio de temporada.
Fórmula mixta
En Zaragoza han apostado por una fórmula mixta. Cuartero y Zapater, los elegidos por la plantilla llevan el brazalete en el campo pero en la terna negociadora también han incluido a Ayala y Ewerthon, ambos con menos años en el club que Generelo, quinto en discordia.
En el Girona sucede algo parecido. El vestuario elige a tres representantes y el club coloca a un cuarto, pero solo a efectos negociaciones. Arnal es la referencia absoluta del equipo.
En el Nástic los jugadores decidieron apostar por Moisés García León por cuestión de edad. Llegó al equipo con 38 años y le han otorgado el mando. Campano es el segundo capitán porque en su época del Mallorca portó el brazalete durante tres campañas. Incluso en estos casos curiosos tanto la dirección deportiva como administrativa del club han respetado la decisión del vestuario. ¿En Vigo?