Wideman triunfa en el Estudiantes, Oleson en el Fuenlabrada y Asselin en el Manresa. Los tres cogieron vuelo en Santiago.
05 feb 2009 . Actualizado a las 11:12 h.El Rosalía no es un mal lugar de paso para jugadores americanos que cruzan el Atlántico con intención de hacer fortuna en el baloncesto europeo. Tres de los muchos que vistieron la camiseta colegial han acabado por asentarse en la élite.
El caso más reciente y de más relumbrón es el de Brad Oleson. Llegó como un gran desconocido. Incluso la pasada campaña, cuando se estrenaba en la LEB Oro. Sus números no pasaron inadvertidos para el Fuenlabrada y ahora es uno de los principales valores de la ACB. Todo apunta a que en verano dará el salto al Real Madrid o al Unicaja.
El pívot Josh Asselin recaló en el Rosalía a finales del 2001 y completó una gran campaña. Después se convirtió en un trotamundos, hasta que se reencontró con la LEB, primero en el Cáceres, después en el Lobos Cantabria y más tarde en el Manresa, con el que ascendió. En tierras catalanas cumple su tercera campaña consecutiva, la segunda en la ACB.
Ejemplo de regularidad
Otro pívot, Tom Wideman, transita por su séptima temporada consecutiva en España después de dar mil vueltas en las competiciones americanas, pasar por el London Tower y por el Frankfurt Skyliners y acometer un último intento en la NBDL. En el Rosalía hizo unos buenos números, pero no pudo evitar el descenso. En Gijón confirmó una línea muy regular. Estuvo cuatro años en el Fuenlabrada y ahora es uno de los jugadores más valorados del Estudiantes.
Curiosamente, los tres jugadores llegaron al Rosalía de la mano de Emilio Durán, un agente que mantuvo unas excelentes relaciones con el club hasta que Oleson se fue sin previo aviso, cinco meses después de renovar su contrato por dos temporadas más. Esas relaciones son ahora frías, inexistentes.
Durán también trajo a jugadores como Rutland (clave en un play off de permanencia en la LEB) o Randell Jackson (que se echó el equipo a las espaldas cuando estaba a un paso de caer en la EBA). Otros, como Williams, no llegaron a debutar; Mazur apenas duró un mes, devorado por la morriña; Blackwell no congenió con el entrenador y también se fue, poco después del 11S. Y Fuller aguantó toda la temporada, pero estuvo muy desaparecido desde que el equipo aseguró la permanencia.