El Barça electrocuta al Deportivo

Rubén Ventureira

DEPORTES

El tridente blaugrana selló el partido en el primer acto con tres tantos gestados en la banda derecha

18 ene 2009 . Actualizado a las 02:24 h.

El Dépor opuso en Barcelona la resistencia de un castillo de arena a una ola del Orzán. Se desmoronó con el primer gol, que tuvo un efecto devastador y paralizador en los blanquiazules, a los que al menos hay que alabar que no recurriesen al juego sucio para atascar la hermosa máquina culé, tan bonita de ver en acción. El tanto maradoniano de Messi fue replicado por los otros dos miembros del tridente atacante barcelonista, Henry y Eto'o, que firmaron el segundo y el tercero antes del cierre del primer acto. La derrota blanquiazul, precedida de las tres ante el Sevilla, demuestra que el Dépor no está llamado a grandes gestas y que la gesta es estar donde está, con 30 esplendorosos puntos al cierre de la primera vuelta.

El Barça salió apabullante. A los 28 segundos, Xavi oteó una parcela edificable a la espalda de Filipe y por allí llegó con el cartabón Messi, que dibujó una parábola al punto de penalti, donde Henry trazó un disparo blando a las piernas de un Aranzubia que aguantó bien.

El Barça, con Henry y Messi levantando cal a su paso, hacía daño al Dépor, que recurría a posesiones largas cuando tenía el cuero, como dos culminadas por Cristian, una con un disparo muy ladeado y flojo que detuvo Valdés (minuto 3) y otra con un medido centro que rozó las trenzas de Bodipo (minuto 11). Pero el peligro lo ponían los barcelonistas, como cuando al filo del cuarto de hora Eto'o cayó a banda izquierda, sentó a Manuel Pablo con una descarga eléctrica y disparó a unas cuartas del palo de Aranzubia.

El Camp Nou asistía casi en silencio al partido, como si el equipo estuviese tan sobrado que ni necesitase el aliento del público, que despertó del letargo para articular un «oh» cuando Xavi cortó un balón que intentaba enviar arriba Juan Rodríguez. Sabio público el culé, pues intuyó que aquello era el inicio de algo grande. El de Terrassa se la envió a Messi, que arrancó desde la banda derecha, puso su motorcillo y encaró hacia la portería perseguido a cámara lenta (es la impresión que causa el argentino) por una tropa de defensas. Ya con la portería centrada, y los zagueros a unos palmos de su espalda, sorprendió a Aranzubia disparando raso a su izquierda. Caía el primero en el minuto 20. Tot el camp aclamó al argentino, protagonista de una pancarta al hilo de la polémica de la publicidad atea en los buses: «Dios existe y es del Barça».

En el minuto 26, con el Dépor con uno menos mientras Guardado estaba siendo atendido en la banda, volvió a aparecer Messi en la derecha para ceder a Alves, que pintó un bello centro con el exterior de la bota ante el marcaje visual del ayer atribulado Juan Rodríguez. La pelota colgada al área la impactó Henry, que de perfecto testarazo la clavó en la red.

Lesión de Guardado

El mexicano se fue lesionado, saltó Lafita a la banda derecha y Cristian pasó a ocupar la izquierda, una autopista sin peaje para los barcelonistas, por donde llegó también el tercer gol, culminación a un tramo del partido en el que el Dépor, conmocionado, perdía la pelota en un suspiro y se replegaba con una lentitud desesperante. Messi y Eto'o desperdiciaron ocasiones antes de que, tras una pérdida de balón de Cristian que irritó a Lotina en la banda, el argentino volviese a conectar con el también omnipresente Alves, que centró desde la derecha. En el área apareció Keita para conectar un cabezazo que sacó Aranzubia, pero por allí andaba el camerunés de colillero para hacer el tercero. Mientras los culés remataban un par de veces seguidas, Zé Castro marcaba a Lopo, y viceversa.

Con 3-0 se llegó al descanso, como el miércoles contra el Sevilla. Los hispalenses bajaron el pistón en la segunda mitad, y lo mismo hicieron los culés. El Dépor, que en la primera parte solo había sumado un disparo, sacó la casta y en los primeros ocho minutos de la segunda mitad pisó más área que en toda la primera parte y provocó cuatro córneres. Pero ni en saques de esquina, el talón de Aquiles de los de Pep, pudo marcar la escuadra coruñesa, electrocutada por un Barça sublime, que se desperezó en los diez minutos finales, primero con una acción de Xavi que culminó Henry y después con una pared entre Iniesta y Puyol, al que Aranzubia derribó en el área. Vio la roja el riojano, y Juan Rodríguez se puso los guantes para ser batido por Eto'o.