Chris Paul, el rey de los ladrones

Dpa

DEPORTES

El base de los New Orleans Hornets bate un nuevo récord al robar al menos un balón en 106 partidos consecutivos.

18 dic 2008 . Actualizado a las 20:35 h.

Chris Paul, de los New Orleans Hornets, es un «ladrón» que muestra gran ingenio para realizar sus «fechorías» en la NBA y sus actos reciben la admiración de los fanáticos del baloncesto.

Paul, de 23 años y cuatro en la liga norteamericana, sumó la noche del miércoles su partido número 106 consecutivo robando al menos un balón, un nuevo récord, que dejó atrás el de Alvin Robertson, de los San Antonio Spurs, conseguido entre 1985 y 1986.

Con «solo» 1,83 metros y 84 kilos de peso, en un torneo donde abundan los «mastodontes» de más de 2,13 metros y 135 kilos, Paul se las ingenia también para tener altos promedios de puntuación (19,7) y de asistencias (11,9), y en esta última incluso es líder del certamen.

El efectivo base de los Hornets inició su racha de «estafas» en abril de 2007, temporada en la finalizó con promedio de 21 puntos, 11 asistencias y cuatro rebotes, además de líder en robos, con 2,6 por partido. Su actuación le valió para asistir al Juego de las Estrellas de mediados de temporada.

Después de cuatro años sin avanzar a la segunda ronda, los Hornets finalizaron en 2007 con la mejor marca en la historia del equipo al lograr 56 victorias y 26 reveses, líderes en la División Suroeste y segundos en la Conferencia Oeste, detrás de los Lakers, subcampeones de la liga.

No menos exitoso resultó el choque inicial de playoff para Paul, quien contra Dallas Mavericks anotó 35 puntos, hizo 10 asistencias y cuatro robos. En el siguiente repitió su extraordinaria actuación con 32 puntos y 17 asistencias, récord para la franquicia.

En el quinto y último partido (la serie finalizó 4-1), Paul alcanzó triples dobles figuras: 24 puntos, 11 rebotes y 15 asistencias para propiciar el triunfo 99-94 y el avance de los Hornets a la segunda ronda.

Aunque los Hornets cayeron 3-2 en una peleada serie ante los San Antonio Spurs en la segunda ronda, el pequeño y escurridizo Chris Paul nuevamente brilló ante los monarcas de las campañas 2003, 2005 y 2007.

«Juega un baloncesto callejero, pero organizado», afirmó Gregg Popovich, el director técnico de los Spurs. «Es muy hábil y determina con gran rapidez qué jugadas realizar en el partido».

Seleccionado por los Hornets en cuarto lugar en la primera ronda del sorteo 2005, Paul demostró hace tres años que podía ser una de las «joyas de la corona» de la NBA al conseguir la distinción de Novato del Año y recibir ese reconocimiento todos los meses desde noviembre a abril.

Según sus propios compañeros, Paul se transforma cuando ingresa en la cancha y su angelical sonrisa da paso a exigentes señalamientos cuando no se ejecutan correctamente las acciones de juego.

«En donde ve algo que no le gusta lo hace saber», señaló David West, otra de las estrellas de los Hornets. «Eso es bueno, no se calla nada y te indica cuando debes ser más agresivo, tirar o ir al lugar indicado».

Los méritos de Paul en la pasada contienda le valieron un segundo lugar en la elección para el Jugador Más Valioso, detrás de Kobe Bryant, de los Lakers, además de ser reconocido para el Primer Equipo de la NBA, en la posición de base.

Un total de 56 juegos con dobles figuras en puntos y asistencias, incluidos dos partidos con 40 o más tantos y otros cinco por encima de 30, además de un par de desafíos con 20 y 21 asistencias, avalaron esos reconocimientos.

«Quizás hace drible 10 veces, quizás pasa por tres o cuatro cortinas, pero tiene una habilidad natural para saber donde están sus compañeros de equipo y cómo facilitarles la pelota, y a la vez es un gran anotador», reconoció Popovich. «Sus decisiones son tremendas y por momentos es un jugador de poder incalculable».

Paul demostró con sus habilidades, inteligencia y sangre fría en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde Estados Unidos ganó la medalla de oro, que es el mejor base estadounidense del momento y una figura todavía en pleno desarrollo.