El Alondras pide a los árbitros que evalúen el comportamiento de sus categorías base

DEPORTES

16 dic 2008 . Actualizado a las 02:19 h.

La educación sobre el terreno de juego de los niños que conforman sus categorías base es uno de los objetivos de los técnicos del Alondras. Quieren evitar que se acostumbren a las protestas, los insultos al contrario y los comportamientos antideportivos. «Nos juntamos los entrenadores cada tres o seis meses y llegamos a la conclusión de que había que hacer algo para solucionarlo», recuerda Roberto Martínez, el coordinador de categorías inferiores del club.

De esta manera, hace poco más de un año, nace la propuesta que ha convertido a los de Cangas en pioneros a la hora de fomentar las buenas prácticas entre sus chavales. Además de las correspondientes charlas, el delegado del equipo remite tras cada partido un cuestionario al colegiado para que evalúe el comportamiento de los jugadores con el árbitro, los rivales y el público. «Es importante porque se dan cuenta de que la actitud se valora y conseguimos reducir las sanciones», admite Martínez.

Arbitrar como castigo

Los informes tienen consecuencias, y los jugadores conflictivos reciben un particular castigo. En los torneos que organiza el club se les obliga a cambiar de cometido para convertirse en árbitros. No hay mejor cura que ponerse en el mismo pellejo. De hecho, la práctica ha sido muy bien recibida entre el colectivo encargado de dirimir justicia sobre el campo. «El Alondras ha dado un paso importante para ayudarnos», reconoce la colegiada Elena Casal.

«Me parece una iniciativa muy buena, ojalá cundiera el ejemplo y lo hicieran todos los clubes, es una buena manera de erradicar algunos comportamientos que sobran en el fútbol», afirma el presidente del colegio vigués de árbitros, Fernando Iglesias. «Hasta el castigo me parece excelente, está bien que sientan lo que es arbitrar. Normalmente, los jugadores conflictivos son los más estrictos cuando prueban el arbitraje», explica.

Los resultados no han tardado en dejarse ver, aunque en el club creen que es un camino de largo recorrido. «Esta temporada no hemos tenido sanciones por agresiones y han descendido notablemente las amonestaciones por protestar», destaca Roberto Martínez. «En categoría de infantiles o de niños más pequeños debería pararse el partido cada vez que se insulta e invitar al que lo hace a abandonar el campo. A esas edades debe ser tan importante la actitud como las cualidades futbolísticas», subraya el presidente de los árbitros vigueses.

Implicar a los padres

La apuesta del Alondras va ahora más lejos. Cada cierto tiempo facilita un cuestionario semejante a los padres de los jugadores. Se trata de concienciarlos de su papel en el proceso formativo de los menores. También son parte primordial y deben participar de un modo activo en la educación deportiva de sus hijos. Por encima de fabricar talentos deportivos está la obligación de formar ciudadanos. El primer objetivo del Alondras en todos sus equipos base.