Pucela vuelve a poner de luto al Dépor

Rubén Ventureira

DEPORTES

Los de Lotina entraron en el partido cuando jugó con dos puntas, pero para entonces ya perdían por 3-0

15 dic 2008 . Actualizado a las 10:11 h.

Lotina había pedido a sus jugadores una tortilla con muchos huevos. Salió muy suelta, estilo Betanzos. A Mendilibar le quedó compacta. Dos fogonazos del Valladolid abrasaron, en menos de media hora, a los coruñeses, que se quedaron con las ganas de superar al Madrid en la tabla.

El partido pintó mal desde su amanecer. Pedro León, al que por estos lares se conoce como el Beckham del Pisuerga, la acarició desde la derecha y el viento, que soplaba de inicio a favor de los pucelanos, mudó el centro en un disparo. Aranzubia se acabó sacando de encima la pelota, y el rebote llegó a Sesma, que la envío a las nubes, que a esas horas amenazaban lluvia, que al final no compareció. Corría el minuto 3 y sonó a aviso.

Sesma, Pedro León y Canobbio, situados en los tres cuartos de campo deportivista, empezaron a tejer fútbol. El equipo blanquiazul (ayer de riguroso luto) se defendía tirando la línea defensiva muy lejos del área. El partido se disputaba en un tramo de 30 metros, tal y como preveían los técnicos, amigos y ex residentes en Logroño. Nadie inquietaba hasta que apareció de nuevo Pedro León en la banda derecha. Su centro golpeó en De Guzmán, que tapaba allí donde le correspondería a Filipe. El balón desviado cayó al borde del área pequeña, donde apareció Sesma, que se anticipó en el primer palo y, a la segunda sí, batió a un vendido Aranzubia. Era la segunda ocasión del partido. Y fue gol. El Dépor tenía que remar con un tanto en contra, una especialidad que no es precisamente su fuerte.

Tras el tanto inicial, los hombres de negro siguieron con la torrija inicial y los pucelanos se limitaron a cocinar la pelota, pero a fuego lento. El duelo estaba en vía muerta hasta que Aranzubia quiso lanzar un contraataque con su potente saque de mano, ese que envidia Casillas. El balón le llegó al lateral derecho Pedro López, que la recibió a unos diez metros de la línea central. Oteó al meta deportivista adelantado y articuló su pierna derecha. La pelota tomó altura y describió una hermosa trayectoria parabólica mientras el riojano corría hacia portería. Cuando llegó, la pelota ya estaba encestada. La moviola mental de la afición trabajó hasta encontrar un gol similar: el de Nayim al Arsenal en la final de la Recopa que alzó el Zaragoza.

24 minutos, 2-0. Demasiado para este Dépor, por muy en racha que estuviese. El Valladolid inyectó somnífero al partido, reculó unos cuantos metros y dejó hacer a los visitantes, que merodearon el área pucelana con tres recursos. De poco a muy a estéril, estos fueron: a) cambios de orientación, de Guardado a Lafita, que pisó mucha área b) balón parado c) patada a seguir de Lopo.

Con ese abc, los de Lotina solo hicieron cosquillas. El Valladolid fue al grano. Canobbio lanzó al palo (min 53) dos minutos antes de que Pedro León redondease su enorme partido con un golazo desde un extremo del área. La maldición de Zorrilla había vuelto a caer sobre el Dépor.