Pepe Rico: «Si alguien no echa una mano al club, esta semana se acaba»

DEPORTES

Los jugadores se plantarán si antes del viernes no reciben garantías de que el proyecto del equipo compostelano es viable

09 dic 2008 . Actualizado a las 17:07 h.

Pepe Rico lleva un largo bagaje futbolístico a sus espaldas. Ha vivido ascensos y momentos dulces, y ahora conoce el lado más amargo, en el Ciudad de Santiago.

-Usted llegó cuando el equipo estaba en Preferente y ahora, verlo así en Segunda B... ¿Cómo se explica?

-Esta entidad ha crecido mucho en el apartado deportivo, pero a nivel institucional, de infraestructuras y de gestión se ha quedado atrás. La gente que tenía que empujar no lo ha hecho. Ya no hay salida. Si alguien no echa una mano al club, esta semana se acaba.

-Alguno se sorprende de que el vestuario tardase tanto en reaccionar.

-Era nuestra forma de intentar ayudar, aguantar hasta que esto ya se hizo insostenible. Nunca hemos pensado en dejar de entrenar. Si el club no es viable, al menos que algunos jugadores puedan encontrar una salida en el mercado de invierno.

-¿El consejo de administración ha pecado de ingenuo, de incauto?

-Es un club un poco peculiar. El problema está en que hubo gente que prometió una ayuda que no llegó. El consejo tiene su parte de culpa por fiarse o no tener capacidad para hacer algo más.

-Hace un año la dinámica fue la misma, pero no fallaron los compromisos.

-Por eso digo que alguien prometió ayuda que no ha llegado. De hecho, hasta que el club no consiguió esos compromisos apenas hizo fichajes. Después pasó todo lo de Noyamóvil, que parecía que quería coger la entidad. Estuvieron dos meses enredando para nada, para dejar todo tirado al final. Se frenó lo que había en marcha. Antes de eso estaba todo encarrilado para que se concretasen los apoyos comprometidos. No sé con que fin se hizo todo aquello. Y ahora estamos como al principio. Como al principio no, peor, con tres nóminas pendientes. Y no vemos una solución. Además, creo que la imagen tampoco es la más correcta.

-No lo veo ni siquiera escéptico. Lo veo pesimista.

-Es que el tiempo se acaba. Yo no vivo solo del fútbol, pero hay muchos compañeros que sí. Y en algunos casos la situación es, de verdad, alarmante. Hay gente de fuera que tiene que pagar alquileres, sobrellevar el día a día, y no somos millonarios. Creo que hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano. Si esto se acaba, nos iremos con la cabeza alta y la factura que se la pasen a quien competa. Ahora mismo lo que sentimos es como si estuviésemos remando en un río sin agua. Creo que no se nos puede echar nada en cara.

-Algunos jugadores sí que han recibido algún dinero, pero son casos extremos.

-Es que cada caso es diferente y alguno estaba ya muy al límite. Por eso hubo que buscar algún tipo de solución.

-Durante la pasada semana cobró fuerza el runrún de que se podría pagar la segunda nómina. ¿Si ese fuese el caso antes del viernes, replantearían la situación?

-No lo sé. Tendríamos que hablarlo. Pero, como ya comentamos después del partido del Pontevedra, esto no es problema de una nómina, sino de conseguir garantías de que el proyecto del Ciudad de Santiago es viable. Hay muchos comentarios, pero es todo muy confuso.

-De lo que no hay duda es de que el vestuario ha funcionado como un bloque, dentro y fuera del campo.

-Siempre. Desde que estoy aquí esa ha sido la base de los éxitos (hace cuatro años el Ciudad de Santiago estaba en Preferente, y en las dos últimas campañas firmó sendos ascensos). Y los resultados que se están consiguiendo hasta la fecha los querrían para sí muchos equipos. Este vestuario siempre ha sido una piña. La lástima es que solo con la parte deportiva no llega.

-Ánimo y suerte, a ver si pueden jugar el derbi frente al filial del Deportivo.

-Ojalá que así sea.