Los vigueses estrellaron dos balones en el poste y no aprovecharon su ventaja inicial por el gol de Dinei
27 oct 2008 . Actualizado a las 12:08 h.El Celta se llevó un punto del Carlos Belmonte que en la clasificación le aporta muy poco. La desazón que provoca su quinta igualada de la temporada se ve paliada por una recarga de sensaciones. En Albacete el cuadro vigués debió ganar pero no lo hizo ante un rival que solo tiró una vez, y le bastó para marcar.
De partida el libro de Pepe Murcia tuvo otras tapas. El técnico le dio carpetazo al dibujo temeroso de anteriores salidas y apostó por lo que su entorno demandaba. Más y mejores argumentos futbolísticos. Recuperó el 4-2-3-1 que tantas alegrías ha dado al celtismo. Sorprendió con la vuelta a la titularidad de Edu Moya en detrimento de Fajardo, y optó por darle a Trashorras el lugar que merece en la mediapunta.
El primer cuarto de hora del Celta fue de lo mejor que se le ha visto en Liga. Salió enchufado en todos los balones divididos, asfixiando al rival. Su perfecta combinación terminó en el primer gol. Un robo de pelota de Rosada, con toque para Trashorras, Ghilas, y Dinei finaliza con un bello tanto. Una acción de Primera que hizo soñar con que este equipo tiene muchas joyas que aún no ha enseñado.
Sin embargo, la muestra se quedó en exposición temporal y no en colección permanente. Los celestes tuvieron una de esas lagunas que llevan padeciendo desde hace mucho tiempo. El Albacete no había provocado que Notario interviniese ni una sola vez, y la primera fue para recoger el balón del fondo de su portería. El flanco derecho celeste se convirtió en una vía rápida para el rival. El canterano Jaime se fue de Edu Moya tras una inexplicable pérdida de balón de Óscar Díaz, y Kitoko sin oposición puso el empate.
La fortuna le fue esquiva a los celestes al estrellar Dinei un remate en el poste con la afición local aún saboreando el gol de su equipo. Esa fue la mejor opción de cambiar un partido en el que el guión inicial se mantuvo en cuanto a que la figura de dominador la ejercieron los célticos, pero se alteró en la percepción de que la posesión sirviese para algo. Los manchegos se sintieron entonces muy cómodos a la contra.
Entrada de Abalo
En el descanso el entrenador céltico dio entrada a Dani Abalo. Con esto castigaba por una parte el error de Óscar Díaz en el gol, y por otra buscaba probar al lateral zurdo de los albaceteños que jugaba su primer partido en esa demarcación.
Una falta lanzada por Trashorras volvió a encontrar el palo de la portería de Jonathan. Otra vez la historia del partido pudo dar un giro pero se quebró. Haciendo méritos para llevarse un premio mayor, la suerte no le estaba acompañando.
El Albacete estaba muy mermado por las importantes bajas que tenía en esta jornada y el Celta tenía que esforzarse en aprovecharlo. Una vez más Murcia esperó demasiado para tomar decisiones. A falta de nueve minutos decidió sentar a Trashorras para poner en juego a David Rodríguez y mantener a dos delanteros en el campo. Sacrificó el último pase por más presencia en ataque. La idea buena o mala no surtió efecto, bien porque llegó muy tarde, o porque no era la adecuada. El técnico ni siquiera agotó los cambios antes del tiempo añadido para buscar algún jugador más que refrescase a un conjunto que empezó suelto pero terminó espeso.
Pepe Murcia no ha ganado mucho crédito porque su equipo sigue en el pozo, pero al menos ha variado su esquema en búsqueda de un fútbol alegre. El resto de esta semana podrá aportar más pistas pero el sendero del Celta parece haberse apartado mucho del camino de retorno a Primera División.