Los dirigentes sostienen un despilfarro sin freno a pesar de la grave crisis

P.?G.

DEPORTES

12 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

En plena recesión económica, los clubes de fútbol son un alarde de derroche sin sentido. El movimiento de dinero sin frutos es una constante en el mundo del balón, incluso en los peores momentos económicos. Existen múltiples ejemplos.

Calderón insiste

El presidente del Real Madrid tuvo múltiples comportamientos opuestos al ahorro, desde su llegada a la poltrona merengue. Por dos veces, y con motivo de la reunión anual de peñas, el directivo derrochó el dinero del club invitando a más de dos mil peñistas a un fin de semana completo de ocio, incluidos hoteles de cinco estrellas, desplazamiento, cócteles, parque de atracciones y entradas para el fútbol. En total se calcula un coste total de un millón de euros. También pagó por los servicios de un avión privado para el equipo y contrató una pretemporada de lujo para su plantilla, con casas unifamiliares en un centro de vacaciones en el Algarve portugués (dos millones de euros de coste). Fue el mismo presidente que prometió pagar cien millones de euros por fichar a Cristiano Ronaldo y abona un sueldo desorbitado a Raúl González (12 millones de euros brutos por temporada).

El Tottenham y Juande

El actual colista de la Premier League duda ahora del técnico español Juande Ramos, que compró al Sevilla y al que paga un sueldo de siete millones de euros al año. Firmó por cuatro campañas por lo que su finiquito saldría por un módico precio de 25 millones. El derroche de los clubes ingleses tiene como nombres propios al Manchester City (nuevo rico, de la mano de un grupo inversor árabe) y al Newcastle United, víctima de sus errados y carísimos fichajes como el del ex deportivista Albert Luque. El Chelsea no ha sido menos en estos últimos años. Se calcula que entre el 2003 y el 2005 dilapidó 278 millones de euros, con algunas incorporaciones sospechosas tales como las de Paulo Ferreira. Entre traspasos y fichas se estima que el club gastó 650 millones en año y medio.

Inter de Milán

El club más decepcionante de la historia del calcio se gastó en nueve años unos 550 millones de euros para comprar más de cien jugadores y fichar a una decena de entrenadores, con un bagaje ciertamente lamentable: un título. La Copa de la UEFA de 1998.

Un Zaragoza de Segunda

El equipo aragonés se ha empleado a fondo para conseguir que su parroquia creyese que formaba para esta temporada un proyecto de Primera División en la Segunda española. Ocupa, sin embargo, la duodécima posición de la tabla y a pesar de haber realizado ofertas millonarias por jugadores de otros equipos y ofrecer salarios de un millón de euros por temporada, cifra que se encuentra por debajo de la que percibe el central Fabián Ayala, unos 3,6 millones. La temporada del descenso ya había dilapidado más de 30 millones en fichajes.

Koeman y el Valencia

El despido del técnico holandés le costó al club mediterráneo unos diez millones de euros, después de un fracaso absoluto en el banquillo. Eso después de dejar sin jugar a Albelda, Cañizares y Angulo, lo que suponen más de ocho millones de euros en sueldos en la grada.

El Deportivo

El uno por ciento del presupuesto que se embolsa el presidente de la entidad es reflejo de lo que puede llegar a pasar en el fútbol. También el dispendio del fichaje del paraguayo Roberto Toro Acuña, unos 11 millones de euros en el año 2002. Sueldo aparte, el centrocampista le salió al Deportivo a unos dos millones de euros por minuto de juego. Al final acabó saliendo del club por «ineptitud sobrevenida», según apuntaron desde el club coruñés.