Molina, que militó las dos últimas temporadas en el Lobelle y ahora defiende la portería del Carnicer, se enfrentará el viernes por vez primera a sus ex compañeros. Después de dos jornadas, se confiesa satisfecho a nivel personal porque está disfrutando de la titularidad. Por contra, el equipo todavía no ha sumado, una circunstancias que achaca a la falta de acoplamiento: «Se dice que el Carnicer cambia media plantilla cada año, pero esta es la campaña con más novedades. En la segunda parte frente al Pinto ya se vio al equipo en la línea de lo que se puede esperar de él. E iremos a más después del parón».
Desde la distancia, ve a un Lobelle muy distinto al de su etapa: «Con Betão era lógico jugar mucho con el pívot y defender más arriba. Ahora espera más atrás y trata de salir a la contra, más o menos como nosotros. El viernes se verá un partido muy físico». Anticipa que una de las claves para el Carnicer estará en intentar controlar a Leitao y Eka en las transiciones rápidas. «Imagino que cuando no puedan correr casi todo el juego pasará por Alemao», añade, por lo que apostaría por tratar de atar al hispanobrasileño.
Molina advierte de que el Lobelle y su nuevo club son muy distintos: «El Carnicer es más humilde, pero, como el Lobelle, dentro de sus posibilidades, intenta hacerlo lo mejor que puede». Y ve en el presidente-entrenador, José Carnicer, un personaje distinto. «Se apoya mucho en el segundo entrenador y preparador físico. Se centra en la parcela técnica».