El Sporting de Gijón se adjudicó la 49ª edición del Luis Otero al derrotar al Pontevedra, que no desentonó en ningún momento, con dos goles de Barral en la recta final del encuentro y cuando el público creía que el trofeo se podía quedar en casa.
El Pontevedra ofreció una buena imagen en los primeros cuarenta y cinco minutos. Los jugadores granates le perdieron el respeto al Sporting de Gijón y se acercaron con peligro hasta los dominios de Cuéllar desde los instantes iniciales. Así, el equipo de Rafa Sáez pudo adelantarse en el marcador a los nueve minutos. Vázquez remató de cabeza un saque de esquina servido por Dul, que obligó al portero asturiano a realizar una sensacional intervención. La respuesta astur llegó al cuarto de hora en un libre directo de Kike Mateo que se encontró las manoplas de Saizar.
A partir de ahí, los dos equipos ajustaron sus marcas y las incursiones con peligro desaparecieron hasta minuto 37, instante en el que Jonay intentó sorprender al cancerbero visitante con un potente y colocado lanzamiento que se marchó rozando el larguero.
Pero la ocasión más clara llegó cuatro después en un mano a mano de Gato con Cuéllar. El media punta granate recogió un envío en largo y superó al portero, pero cuando se disponía a marcar fue incapaz de dominar el esférico. El arquero le rebañó el balón con una mano y la defensa conjuró el peligro.
En la reanudación, el Sporting dio un susto similar. Kike Mateo se marchó por la banda derecha, centró y Bilic, completamente solo y llegando desde atrás, disparó fuera con Saizar batido. El Pontevedra, que regresó algo dormido al campo, reaccionó con una internada de Yuri por la izquierda. Su lanzamiento se fue desviado.
Los asturianos repitieron la última aproximación con Luis Morán como protagonista. El extremo buscó a Bilic en el corazón del área pequeña, pero en esta oportunidad el balcánico golpeó al aire y el balón se paseó sin encontrar rematador.
A los 70 minutos, José Ángel puso a prueba los reflejos de Saizar desde la frontal. El portero granate desvió el balón a córner cuando se colaba en la portería. El Pontevedra no se arrugó ante estas llegadas y a doce del final tuvo el Luis Otero en sus manos. Xavi Moré, con una gran visión de juego, dejó solo a Felipe Tigrao ante Cuéllar.
El ariete brasileño no supo definir y, lo que es el fútbol, un suspiro después el Sporting aprovechó el único error defensivo granate para romper las ilusiones de los aficionados. Barral fue el autor del tanto. Pero la cosa no acabó ahí porque el propio Barral de penalti se encargó de redondear el resultado.