«Nos dimos cera, cera y más cera; a veces pensamos en volver a casa»

DEPORTES

«O traballo está feito», dice el piragüista gallego que aspira a conquistar dos medallas de oro

06 ago 2008 . Actualizado a las 11:51 h.

La cara de David Cal es un mapa detallado de cuatro años de esfuerzo y trabajo. Enjuto como nunca, el rostro del campeón acusa especialmente los últimos 47 días pasados en el horno de Saucelle. Un período duro, durísimo a veces, en el que ha realizado la puesta a punto final de cara a los Juegos Olímpicos de Pekín, hacia donde ya comenzó el viaje. Ayer fue la primera etapa, con salida desde el aeropuerto de Peinador rumbo a Madrid, desde donde partía hoy el avión rumbo a China. Esta madrugada llegará a Shunyi, el escenario en el que buscará por segunda vez la gloria olímpica.

«O traballo xa está feito», dice el campeón. «Ahora solo queda esperar que nos salgan las cosas bien. Tengo muchas ganas de llegar a China y de comprobar realmente en qué nivel nos encontramos. Mi ilusión y mi objetivo es conseguir dos oros».

La concentración en el embalse de Saucelle comenzó el 19 de junio y concluyó el pasado lunes. Fueron 47 días entregado en cuerpo y alma al entrenamiento y a la adaptación al calor. Cal está satisfecho del trabajo realizado, pero reconoce que por momentos fue tremendamente duro: «La realidad es que llegamos a pasar por malos momentos. Sobre todo a raíz de la insolación que padecí. Me encontraba mal y nos dimos cera, cera y cera; trabajamos duro y llegamos a pensar en regresar porque veíamos que yo no iba, que los tiempos no eran satisfactorios y que igual era mejor renunciar a la aclimatación al calor para poder hacer entrenamientos de mejor calidad. Pero aguantamos y la cosa fue mejorando, tanto los tiempos como las sensaciones. Creo que el balance final ha sido muy bueno, tanto en la aclimatación como en la puesta a punto realizada».

Pero al margen del trabajo, intenso y duro, también se hizo difícil la vida monacal que el palista y su entrenador llevaron en el Parque Natural de Arribes del Duero: «Trabajamos con intensidad, pero también se me hizo dura la soledad. Habría estado mejor si cerca hubiera habido un pueblo con un poco más de vida. La verdad es que hubo días que se hicieron largos», asegura David Cal.

Mejor que en Atenas

En cualquier caso, Cal cree que llegará a Pekín mejor de lo que llegó a Atenas, aunque reconoce que es difícil evaluar a estas alturas si está en condiciones de alcanzar las medallas. «Ha sido la primera vez que entrenamos en Saucelle, por lo que no tenemos datos comparativos. Podemos comparar nuestros tiempos con los que hemos realizado otros años en Trasona. Y son mejores, pero hay que reconocer que la pista de Saucelle es más rápida que la de Asturias. Pero además de todo esto hay que tener en cuenta que nosotros podemos estar muy bien, pero no sabemos cómo se encuentran los rivales. Ahora mismo, mi estado de forma es relativo porque no se puede comparar con el de los demás».

A pesar de que ayer comenzó su largo viaje rumbo a China, con el vuelo Vigo-Madrid, por la mañana, en compañía de su entrenador, realizó una sesión de trabajo en las aguas de su querido Lérez. Fue una hora de entrenamiento para compensar, en parte, el largo tiempo que se pasarán entre aviones y aeropuertos.