Cobra fuerza la candidatura de Rafael Nadal a conquistar su primer Wimbledon. Por lo pronto, frente al alemán Andreas Beck (123, clasificado de la previa) impuso un ritmo vivísimo. El teutón rayó a buena altura (y eso que mide 1,90) y soltó sus golpes sin preocuparle la posibilidad del error. A veces llevó a Nadal de coronilla, pero el de Manacor realizó mejor que nunca un tenis de altísima calidad. El español demostró su extraordinaria fortaleza física y mental. A la velocidad que lanza sus golpes difícilmente podrán sus rivales pararle. A Beck, en dos horas y veinte minutos, le ganó por 6-4, 6-4 y 7-6 (0). Con 39 golpes ganadores acreditó la efectividad y potencia de sus armas.
Si Nadal mantiene ese tono de juego pujante acabará consiguiendo el máximo premio. Sigue manejando su derecha como recurso para resolver los puntos, pero sobre todo despliega una estrategia que le permite asentarse con seguridad en la pista de hierba para lanzarse a una ofensiva casi mortal para el oponente. A este paso, ni Federer, cinco veces campeón, ni el aspirante Djokovic podrán frenar al mallorquín, que ha logrado amoldar su tenis a la hierba.
Su segundo rival será el letón Ernests Gulbis, vencedor del norteamericano John Isner por 7-5, 7-5, 6-7 (4) y 7-6 (5). El letón asombra por la firmeza de su juego, por su progresión en los últimos años y fue elogiado por Nadal.
Tommy Robredo ganó al belga Kristof Vliegen por 6-1, 6-3, 6-7 (4) y 6-4 y el debutante Nicolás Almagro al barcelonés Marcel Granollers Pujol por 4-6, 6-3, 7-5 y 6-2.