No hay segundas oportunidades

DEPORTES

El de ayer me resultó un lunes triste. La culpa se debe a una jornada futbolística con casi todos los resultados adversos que comenzaron el sábado, con ese preocupante 1-1 en el Racing-Alavés, aunque se mantiene la confianza en que ese punto ayude para que los ferrolanos se mantengan en la División de Plata, categoría de la que quedaron marginados el Fabril y el Pontevedra, equipo este al que dábamos como favorito en ese campo de Pasarón escenario de sonadas victorias en Primera División. Por tercera vez, al Pontevedra le cierran el camino equipos del sur que, tradicionalmente, vienen superando a los del norte, en estos intentos por subir de categoría. Me dolió especialmente el fallido intento del Fabril, y digo especialmente porque durante varios años fui directivo del ahora filial del Deportivo. Bien dijo su entrenador Ramallo, refiriéndose a la derrota por 3-0 en Écija (otro rival andaluz), que en estos partidos pesa mucho el campo, más aún para un Fabril con gente joven. También el Narón, Coruxo y Lalín se estrellaron en sus intentos, mientras el Ciudad de Santiago vivió una jornada alegre y de mérito, pues consiguió eliminar (3-0) al Monzón, que se había presentado en Santa Isabel con dos goles de ventaja. A los santiagueses, para subir a Segunda B les espera una final contra el equipo de la tierra de Santiago Bernabéu, el Almansa.

Lo malo de estos partidos está en que, al revés de lo que sucede en la Liga, no hay segundas oportunidades que permitan a los equipos una recuperación en sus intentos por llegar más arriba.