Alberto Contador afirmó ayer que el triunfo en el Giro es «moralmente más importante» que revalidar su pasada victoria en el Tour de Francia. «El Tour ha sido un antes y un después en mi vida, pero este año el Giro tiene un sabor especial, y moralmente ganar este Giro es más importante que revalidar el título del Tour», dijo.
Sin embargo, agregó que imponerse en la ronda francesa el año pasado «fue mucho más difícil», pues llegaba «más muerto» a la meta que en este Giro.
El corredor explicó que solo ayer cuando cruzó la meta en Milán estuvo seguro de que había ganado la prueba, aunque reconoció que empezó a ver que tenía posibilidades de victoria tras la difícil decimoquinta etapa, que acabó en la Marmolada.
La etapa más dura, aseguró Contador, fue la séptima, con final en Pescocostanzo. «Fue un final duro en el que llegué con Danilo Di Lucca, Riccardo Riccò y Leonardo Piepoli y allí empecé a tener más confianza y decidí seguir adelante», dijo el campeón.
Contador aseguró que no sentía algún resquemor por haber ganado el Giro sin haberse adjudicado alguna etapa, sobre todo teniendo en cuenta en la condiciones físicas en las que se encontraba cuando llegó.
Es el segundo español en conquistar Giro y Tour, al igual que Miguel Indurain, que ganó cinco carreras francesas y dos rondas italianas. «Nunca me pude imaginar que sería el sucesor de Indurain», aseguraba el madrileño, que añadía que él aún «jugaba a las canicas» cuando el ciclista navarro ganaba los Tours en los años 90.