El Ferroplast festeja el ascenso

José M. Fernández

DEPORTES

La plantilla del conjunto coruñés visitó las instalaciones de La Voz el día siguiente a su ascenso a la LEB Plata

03 jun 2008 . Actualizado a las 01:38 h.

Bajo los efectos de una dulce resaca. Apenas 24 horas después de firmar el ascenso a la LEB Plata y acumular más de 16 horas de autobús en una en un par de días, la plantilla del Ferroplas Básquet Coruña visitó las instalaciones de la Voz de Galicia en Sabón. Exhaustos por el esfuerzo, pero felices por un resultado tan brillante como inesperado, los componentes de la plantilla insistieron en «el trabajo y la armonía del grupo» para, primero, eludir el descenso y, después, alcanzar el play off, eliminar al Real Madrid B y derrotar al Balneario de Archena. Con el presupuesto más bajo de la categoría y siete de los diez jugadores de la primera plantilla nacidos en Galicia.

¿Cuáles han sido las claves? «Elegir bien a las personas. De otra forma, en noviembre, cuando acumulamos tantas derrotas, no hubiéramos podido salir adelante», asegura Zoro, el capitán. Lino López, con unas cuantas experiencias a sus espaldas, lo describe de forma más gráfica: «He estado en equipos en los que ir a entrenar era como ir a la mina y aquí da gusto», reconoce el base ferrolano, uno de los jugadores que tiene una temporada más de contrato y que, a sus 32 años, no duda al decir que «la campaña recién terminada es la que más y mejor he entrenado».

Los fisioterapeutas

La labor de los fisioterapeutas, Roberto y Gustavo, acapara buena parte de los elogios de una plantilla que ha soportado cargas de trabajo superiores a las de experiencias anteriores. Ellos, los fisios, son los principales responsables del rendimiento del haitiano Robert Joseph, un pívot que llegó con serios problemas en la rodilla, pero en el que el entrenador, Antonio Pérez, creyó siempre, «como jugador y como persona». Acertó.

¿Quién confiaba en el rendimiento de Robert Joseph cuando lo vio en pretemporada? Silencio elocuente. Zoro se atreve: «Más que dudar estábamos fastidiados porque veíamos como sufría...». ¿Y Robert Joseph?: «Cuando empecé con los fisios me dije, o acabo mvp o en silla de ruedas», responde. Ni uno ni lo otro, pero el haitiano ha sido, estadísticamente, el segundo mejor jugador de la Liga después de firmar un tramo final espectacular.

¿Y la próxima temporada? Lois Fernández, y Charly Fernández ya han hecho cuentas. Menos kilómetros. Adiós a los desplazamientos a Murcia (tres en esta temporada) y bienvenida a una categoría en la hay que visitar Vigo, Ourense, Palencia, Gijón. Un paseo para un grupo que, como no podía ser de otra forma, celebró el ascenso en el autobús de regreso de Cáceres.

La intención del club es mantener un bloque que se ha ganado la oportunidad en la nueva categoría. ¿Y si alguno tiene que irse? «También ellos tendrán que decir algo», intermedia Antonio Pérez, el entrenador. Y es que a los integrantes de la plantilla les cuesta pensar en sus compañeros desde otra óptica distinta a la amistad y la buena química.

Para la ocasión, el ascenso, prepararon unas camisetas para inmortalizar algunas de las «frases míticas» por las que recordarán esta temporada. Cada uno la suya. Así, Charly Uzal admite su imperdonable confusión cuando se refirió a Martin Keane, un norteamericano con experiencia en España, como Martin Luther King (risas de Joseph). Otro compañero tradujo la distancia entre Baleares y Canarias a un simple puente. Zoro pasará a la memoria colectiva de sus compañeros como «el menudo, pero habilidoso base», un comentario aparecido en la prensa de Baleares después de jugar frente al Alaior y anotar una canasta imposible. «Un churro», apunta alguno.

Dulce venganza

A Uzal, un veterano curtido en mil batallas, el ascenso le ha supuesto sacarse, 18 años después, una espina. Él daba sus primeros pasos en el profesionalismo en aquel Obradoiro al que el Murcia le privó de un ascenso a la ACB que la justicia le reconoció hace unos meses. «Aquello cortó mi progresión como baloncestistas», bromea, pero lo cierto es que en el banquillo de Archena se sentaba Felipe Coello, el mismo entrenador que en el Juver de 1990. «Se lo recordé, pero parece que Coello no estaba para muchas bromas». Dulce venganza de una temporada que merece la última reflexión de Antonio Pérez: «No se si seguiré entrenando o no en el futuro, pero difícilmente seré más feliz de lo que he sido este año».