El campo de regatas de China favorece el trabajo aeróbico sobre el de la fuerza
28 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La preparación física en la vela olímpica depende de diversos factores, entre los que, de inicio, podemos destacar el tipo de embarcación de que se trate y el campo de regatas en el que va a desarrollarse la competición. Es muy importante el tipo de embarcación, en nuestro caso la clase tornado. No es una de las clases con más exigencia física en cuanto a la capacidad de resistencia, pero sí que es la que tiene que soportar las mayores cargas en los cabos que controlan las velas. Esa carga puede rondar los 30 o 40 kilos, que hay que mover y mantener durante el transcurso de toda la regata. Y todo esto en unas posiciones que son muy poco habituales en la vida cotidiana, lo que nos obliga a hacer una preparación muy peculiar y específica.
Debido a que la mayor parte del tiempo vamos en posición horizontal, colgados al trapecio, es muy importante el trabajo del cuello para soportar el peso de nuestra propia cabeza, fortalecimiento de las extremidades superiores para manejar las velas y un trabajo muy específico de gemelos para poder ganar unos centímetros de brazo de palanca a la hora de contrarrestar la fuerza de las velas.
Campo específico
También hay que tener en cuenta las características del campo de regatas donde se vaya a competir. En función de las condiciones de viento que nos encontremos, la tripulación adapta su peso en la medida de lo posible. En lugares donde predomina el viento fuerte se trata de hacer un trabajo de fuerza para ganar peso muscular y en lugares en los que, como el caso de los Juegos Olímpicos de Pekín, en Qingdao, predominan los vientos ligeros, nos centramos más en el trabajo aeróbico y parte de la fuerza se reserva para el trabajo específico en el mar.
Como resumen podemos decir que a lo largo de una semana de entrenamientos en el gimnasio solemos dedicar de dos a tres días al trabajo aeróbico, que suele durar entre una y dos horas y media; dos días al trabajo de fuerza y tonificación muscular y un día de trabajo de equilibrios con acciones que se realizan en la embarcación, como pueden ser la izada de las velas o el control de estas.
Cada regata suele tener una duración de una hora, en la cual las pulsaciones suelen variar entre las 130 y las 180. El máximo en las pulsaciones coincide siempre con los pasos de boya, donde hay que izar o arriar el spi , lo que requiere de un trabajo de máximo esfuerzo durante unos 5 o 6 segundos. Si bien el esfuerzo no es limitante dentro de la embarcación sí que es sumamente importante recuperar lo más rápido posible para que no nos afecte mentalmente en las decisiones tácticas que se toman en escasos segundos y llevar así el barco al ciento por ciento de sus posibilidades.