El conjunto deportivista se afianza en la plaza Intertoto y se sitúa a cuatro puntos de la UEFA
08 may 2008 . Actualizado a las 13:45 h.Una espuela imposible de Riki dio vida al Dépor en un partido anodino en el que la entrada de Valerón y el cambio de sistema permitieron rescatar tres puntos que acercan al equipo a Europa. El fútbol devolvió al Dépor en el minuto 87 lo que le arrebató en Zaragoza.
El Deportivo ha conocido en un par de partidos las dos caras de la misma moneda. En La Romareda se vio superado por la intensidad desbordante del Zaragoza, y anoche, contagiado por el sopor futbolístico de un Levante sin alicientes ni garra, aunque vaya por delante el reconocimiento a sus jugadores, que bastante hacen con subirse al avión para competir a pesar de que no les pagan.
El encuentro comenzó con un acto simbólico para escarnio y vergüenza de la directiva del Levante. Los futbolistas granotas, abrazados en fila junto al círculo central, escenificaron la negación del fútbol, la del deporte en sí, al bajar los brazos para no competir. Un gesto durísimo y que debería humillar ante los ojos del mundo a todo el fútbol español. Bodipo puso el balón en juego y Sergio avanzó sin oposición hasta la portería de Reina, vacía, para mandar el balón a saque de puerta y completar el guión de esta película de terror que viven los jugadores del Levante.
No cambió demasiado el libreto del partido tras la pantomima inicial. El adversario tenía la cabeza en los bancos y en la huelga del fin de semana, y el Deportivo entró en esa dinámica cansina de un duelo sin ritmo en el que ni siquiera era capaz de entrar.
Producto de esa apatía, de la falta de concentración, aparecieron los errores, las imprecisiones que cortaban cualquier intento combinativo. Pero sobre todo se hizo patente la quietud. Nadie, excepto Wilhelmsson, se movía arriba para ofrecerse, y los zagueros, con el balón en los pies, esperaban sin mucha fe el desmarque bueno.
Tardaron en agregarse los laterales y en empezar a carburar jugadores como Lafita o Bodipo, que tuvo las ocasiones más claras, pero que sigue negado ante el gol esta temporada.
Después del descanso, el Deportivo se acordó de que está peleando por algo llamado Intertoto, que puede ser la puerta de la UEFA. Recordó además que enfrente estaba el colista de la Liga, ya descendido y plagado de suplentes, así que apostó por asumir algún riesgo más y se fue a por su adversario con mayor determinación.
El Levante, sin demasiado que ofrecer, se abonó a un contraataque rapidillo con el siempre peligroso Riga como espolón y ahí dio sensación de peligro, pero más por los desajustes defensivos coruñeses que por el propio potencial visitante.
Con el partido en vía muerta, Lotina dio un paso al frente, metió en el campo a Valerón y cambió el esquema para retomar la defensa de cuatro que aparcó en la jornada 20 de Liga, frente al Valladolid en Riazor. Lopo, el sacrificado, se metió directamente en el vestuario.
La grada recibió a Valerón como al salvador de un espectáculo, cada vez más deprimente. Abucheó a un Bodipo negado y ovacionó al Flaco en sus asombrosas asistencias. En una de ellas habilitó a Manuel Pablo para que el lateral diese el pase de gol a Riki para acercar al equipo a la Intertoto.