Con la permanencia en el bolsillo, la plaza de acceso al torneo europeo se encuentra a solo dos puntos
14 abr 2008 . Actualizado a las 16:32 h.De una tacada la ansiada permanencia, la racha de tres victorias seguidas y la revancha de Caparrós. ¡Y qué revancha! Ni los goles al Madrid, ni al Sevilla, por citar otras grandes victorias de la segunda vuelta, los tantos con mayúsculas de la salvación deportivista los encajó el Athletic. Que se lo pregunten a Coloccini, quien festejó como nunca el tanto que abrió la cuenta contra un Athletic menor. ¡Qué gustazo! Así lo celebró el defensa argentino. «Va por vos, míster», pareció decir el argentino.
Solo por ese momento, el del morbo, mereció la pena toda la primera parte, por lo demás una pesadilla táctica con 22 futbolistas midiendo cada paso para no salirse de la pizarra marcada por su técnico. Pero el mejor momento, el del fútbol de verdad, el que crea afición, llegó a once minutos del final. Fue el tercer gol. La galopada de Filipe (¿o era Roberto Carlos con peluca rubia?) por la banda izquierda recordó por un instante el juego de cinco estrellas del Dépor que asombraba en España y en Europa. El contragolpe, de libro. Robo defensivo, balón a Riki, que espera la llegada en carrera de su compañero, y el remate perfecto, imposible para la salida desesperada de Armando. La celebración también recordó a las de antes, con las bufandas, y algún pañuelo, al viento.
El tanto, por su belleza, devolvió la ola al estadio de Riazor y sumió en tal desesperación al Athletic que no cayó la manita por intercesión directa de San Mamés. Malograron claras ocasiones de nuevo Filipe, quien se pasó toda la semana entrenándose aparte por unas molestias, pero que ayer dio toda una demostración de fortaleza, Xisco (de nuevo con la venda en la cabeza que le acompaña en su racha goleadora) y Taborda, que dejó malparado al meta vasco. Por entonces se celebraba la fiesta de la permanencia.
A falta de seis jornadas para el final, los 43 puntos que sumó ayer el Dépor le garantizan su continuidad en Primera División. Costó muchas derrotas dolorosas, partidos tristes y enfados descomunales, pero aquí está. Esta segunda vuelta de ensueño, con solo tres derrotas, la hizo realidad. Ahora toca un nuevo objetivo, pues la séptima plaza, que da el pase a la Intertoto, está a solo dos puntos.
Hasta su partido de ayer el Athletic trazaba una trayectoria muy parecida, pero el equipo de Caparrós nunca dio la réplica. En los primeros minutos se limitó a maniatar a su rival con la defensa adelantada. Pero con el primer gol todo saltó por los aires. Participaron los tres centrales. Falta botada por Sergio, Pablo Amo remata en el segundo palo rodeado de rivales, Lopo prolonga hacia Coloccini y el argentino remacha a la red.
Ni las jugadas a balón parado avalaron las intenciones del Athletic de buscar el empate. Su cansino ritmo y el cambio de Aitor Ocio, hasta entonces el mejor de su equipo, lo sentenciaron a una derrota merecida. El segundo gol, un penalti de Amorebieta sobre Riki que transformó Sergio, zanjó cualquier discusión. Y el tercero abrió la fiesta. Ojalá que continúe.