La decisión de Schuster de colocar a Diarra como lateral facilitó la labor del equipo local.
06 abr 2008 . Actualizado a las 02:08 h.El Real Madrid tiene que dar las gracias al milagroso empate firmado en el Ono Estadi, donde el líder, huérfano de fútbol y de forma física, pagó la expulsión de Sergio Ramos y la decisión de Schuster de colocar a Diarra como lateral derecho hasta que el Mallorca aprovechó una de sus innumerables oportunidades de gol.
Tuvo que ser un canterano madridista, Borja Valero, quien, con un golazo en la recta final del choque, le arrebatase dos puntos a su ex equipo y salvase un punto para el Mallorca, que fue muy superior al equipo visitante en un duelo que también tuvo mucha polémica arbitral. El Madrid puede darse por muy satisfecho con el empate en Palma, aunque la Liga vuelve a calentarse y mucho tendrá que mejorar el equipo de Schuster, fundido en las segundas partes, para no tener que sufrir en su lucha por la Liga.
El Ono Estadi acabó muy insatisfecho con el resultado, pero sobre todo indignado con Daudén en la primera parte, porque además de un discutido gol anulado a Fernando Navarro por una supuesta falta de Ramos a Arango, no señaló un posible penalti de Cannavaro cuando se acercaba el descanso. Justo cuando Sneijder acababa de sacar petróleo de una gran jugada personal de Robben, que se burló de Basinas y Nunes para fabricar el gol cuando peor estaba el Madrid, cuando había desaparecido en el medio campo y el Mallorca estaba jugando sus mejores minutos, dejando en evidencia a los laterales blancos. En un partido tan equilibrado, en el que el Madrid se mostró dominador y autoritario y jugó unos muy buenos primeros 20 minutos y el Mallorca, liderado por Ibagaza, respondió con un fútbol veloz y vertical, los baleares no merecieron ese castigo, pero pagaron los errores del árbitro, su falta de pegada y el fallo de su defensa en una acción individual de Robben.
A pesar de que el Madrid saltó al campo a mandar el equipo de Schuster, cuando desapareció Guti, se fue desfondando y dio muchas muestras de debilidad defensiva ante un Mallorca que prefirió esperar su momento. Tuvo el gol Jonás a los siete minutos, pero lo evitó Casillas con un paradón, y un cuarto de hora después Güiza, pero el gaditano hizo de madridista cuando tenía casi toda la portería para él. Después, en el momento de la reacción balear y el bajón blanco, llegó un ataque local anulado por fuera de juego inexistente, y el polémico gol que provocó que el Ono Estadi se poblase por primera vez de pañuelos.
Con la rabia que dio a la afición local que el Madrid se pusiese por delante en un minuto psicológico, cuando el Mallorca estaba siendo superior y llegando con muchísima facilidad al área de Casillas, llegó la mano de Cannavaro y la gran pañolada. Daudén había encrespado a los aficionados baleares con decisiones clave que perjudicaron a un Mallorca que combinó fútbol directo con elaboración para superar un medio campo visitante demasiado intermitente. Y con Guti apagado y el Madrid echado atrás y el Mallorca crecido en la segunda parte, el duelo comenzó a tomar color bermellón. El Madrid empezó a especular, pensando en que defender y alguna contra le bastaría para sentenciar, sin necesidad de jugar al fútbol.
El Madrid, sin embargo, no valoró lo bien que juega cuando ataca el Mallorca ni contaba con la expulsión de Sergio Ramos, que se ganó la segunda amarilla y dejó a su equipo con 10 con 25 minutos por delante. Schuster, en una decisión incomprensible que parece que fue pensada por el enemigo, sacó a Diarra para colocarlo como lateral derecho, dejando a Torres en el banquillo. No era la primera vez que lo hacía el alemán, pero esta vez le costó carísimo. El partido ya sólo era del Mallorca, y el gol se veía venir, con el Madrid asustado ante el empuje y el remate local. A la tercera fue la vencida para el Mallorca, que no dejó de insistir por esa banda desasistida con Diarra, y tras las ocasiones de Arango y Jonás, llegó el golazo de Borja Valero.
Schuster, ya demasiado tarde, sacó al campo a Torres y llevó a Diarra al centro del campo, pero el Mallorca ya había logrado su objetivo y no paró en busca de más goles. El Madrid no dejó de sufrir, pero tuvo la suerte de cara cuando en el minuto 82, otra vez Güiza, desperdició otro gol cantado. Casillas ya estaba batido, pero el máximo goleador nacional, el que pretende ir a la Europa, mandó el balón al larguero. Ahí se salvó el Madrid, de forma increíble, de una derrota que no habría sido inmerecida, porque el Mallorca fue muchísimo mejor y los blancos una sombra en la segunda mitad.
Mallorca: Moyá, Héctor (Webó, min. 79), Ramis (David Navarro, min. 28), Nunes, Fernando Navarro, Valera (Borja Valero, min. 67), Basinas, Ibagaza, Jonás, Arango y Güiza.
Real Madrid: Casillas, Sergio Ramos, Cannavaro, Heinze, Marcelo, Gago, Guti, Sneijder (Torres, min. 74), Robben, Raúl (Baptista, min. 81) e Higuaín (Diarra, min. 68).
Árbitro: Daudén Ibáñez (Aragonés). Mal. Anuló un gol a Fernando Navarro en el minuto 33 por una presunta falta de Arango a Sergio Ramos. Expulsó a Sergio Ramos en el minuto 65 por doble amonestación. Tarjetas mostró tarjetas amarillas a Fernando Navarro, Varela, Heinze, Gago y Borja Valero.
Goles: 0-1. Minuto 43. Sneijder, tras una gran jugada de Robben. 1-1. Minuto 72. Golazo de Borja Valero de rosca.