El Lugo más serio del curso destrozó sin misericordia al líder Deportivo B

Marcos Pichel

CDLUGO

El conjunto rojiblanco decidió el sino del partido gracias a cómo maniató a su rival en una salida en tromba

31 mar 2008 . Actualizado a las 11:07 h.

Si hay un equipo al que el Lugo parece haberle tomado la medida, ese es, sin duda, el Deportivo B. Si los coruñeses que pasaron ayer por el Ángel Carro eran el líder de Segunda B, realmente no lo parecieron en ningún momento, salvo cuando, acuciados por la ansiedad de verse con un marcador en contra, trataron de embotellar al Lugo con balones colgados al área. Los lucenses hicieron valer un demoledor inicio de juego: les bastó con el acierto arriba, y la superioridad de sus centrales sobre el huérfano ataque visitante, para sumar un triunfo de esos que da prestigio.

Pero es que los locales tampoco eran semejantes a lo que se había visto durante la temporada. Fonsi Valverde presentó una alineación casi revolucionaria. Le dio mayor protagonismo a la salida del balón con Pablo Rodríguez en el eje del campo, y sin ninguno de los medios centros puros que tiene en el equipo (Uriz no entró en la convocatoria y Richard se quedó en el banquillo). La pareja de Pablo fue Garmendia, central últimamente reconvertido (la clara recuperación de Germán -sobrado ayer- y la vuelta de Aira -el auténtico mandamás del equipo en el campo- ponen muy caros los puestos en la zaga). Con ellos, el equipo tuvo mucho más empaque del que se recordaba. El Lugo, sin duda, más serio de la temporada. De hecho, en los 25 primeros minutos de partido desarboló por completo al Fabril, y dejó al descubierto las carencias de su defensa, sobre todo en la parte izquierda, donde Juanan y Juachi no eran capaces de sujetar a Sergio y a Ciani. Sólo consiguieron maniatar al Obús de Portomarín a base de patadas; en cuanto al interior derecho canario, mientras le sobran las energías, es sin duda un jugador capaz de destrozar cualquier defensa (su dominio del arte del disparo hace el resto).

Presentes ambos en la mayoría de las jugadas de ataque locales, sin embargo, no tuvieron participación alguna en el primer gol local, que llegó en un córner sacado por Pablo Rodríguez. Ni los centrales coruñeses, ni su meta Fabricio, se enteraron por dónde venía el balón. El ex deportivista Aira lo estampó de cabeza en la cruceta y Dani Carril, el más listo ante la pasividad de los defensores visitantes, empujaba a la red el 1-0. Era el minuto 6 y el Lugo rompía el partido. La vaselina con la que Ciani (que pudo marcar algún otro más antes de que se desfondara), totalmente solo delante de Fabricio, hacía el segundo apenas diez minutos después hundía aún más a un líder desconocido.

Porque el Deportivo B no ofreció argumento alguno que justificase su clasificación. Sin centro del campo, con errores garrafales en defensa, sin criterio, en definitiva. Su único recurso, cuando en la segunda mitad no le quedó más remedio que llevar la iniciativa, a la desesperada, fueron las acciones individuales de Iván Carril y Borja, o buscar en el área a un Lassad que, bien atado por Germán y Aira, en la única ocasión que tuvo no acertó a rematar.

Los dos últimos goles fueron fruto de un partido ya muerto. El del Lugo, entre Aira y la ayuda fundamental de Chapi; el del Fabril, de Herbert en el único fallo de la zaga local.