El actor y productor australiano recupera el papel de superhéroe que le encumbró en la superproducción X-Men orígenes: Lobezno.
17 abr 2009 . Actualizado a las 11:35 h.Hugh Jackman le ha cogió gusto a nuestro país. Inmerso en el tour de promoción de X-Men orígenes: Lobezno, donde recupera el papel de superhéroe que le encumbró, la estrella australiana pasó de nuevo por España, donde hace unos meses presentó con su compatriota Nicole Kidman Australia, viaje al que también le acompañó su familia. Pero en esta ocasión lo hizo solo para hablar de esta nueva entrega, la cuarta, de la exitosa saga X-Men, y la primera protagonizada por su personaje.
Viene de Italia y se va a Inglaterra, pero el atractivo Jackman no parece acusar el cansancio de tanto viaje y entrevistas Antes de sentarse pregunta el nombre de los periodistas, a los que saluda con una sonrisa y un cálido apretón de manos. Alto, guapo, encantador, con la cabeza muy bien amueblada y nada pretencioso, este actor y productor que estudió periodismo en Sidney está emocionado con su último filme, que el próximo 30 de abril llegará a nuestras carteleras, donde en estos momentos tiene La lista.
Jackman cambió el pantalón y el polo negro que lució en El hormiguero, espacio de Cuatro en el que se prestó a todo lo que le propuso Pablo Motos donde lo pasó «muy bien. Me recordó a un programa muy divertido que había en Australia», por un pantalón y jersey gris, también el color de sus gastadas botas camperas. «Debo mucho a Lobezno. Fue la primera película que hice en Estados Unidos. Mi carrera dio un giro radical, ya no era uno más, me empezaron a llover ofertas. Es un personaje con el que me divierto mucho y, aunque es la cuarta vez que lo hago, sigue siendo un reto», declara el que fue el maestro de ceremonias de los últimos Oscar.
No oculta que ya está buscando argumento para volver a ponerse las garras de Lobezno por quinta vez. «Ya estamos hablando de posibles tramas, pero todavía es pronto para hablar de ello», desvela el actor, cuyo espectacular físico es un reclamo para ver esta producción que lleva la firma de Gavin Hood, que ganó un Oscar con Tsotsi. «Gavin es un gran tipo, entendía la naturaleza épica de la historia y la rivalidad y la ira de los personajes. Me empujó mucho y fue muy exigente», apunta este profesión que antes de cruzar el charco hizo numerosas series de televisión en su tierra.
Basada en los populares cómics de la Marvel, en X-Men orígenes: Lobezno luce su espectacular palmito, todo un reclamo para sus millones de fans, tanto femeninas como masculinos. «Hice una estricta dieta de pollo y verduras al vapor. Me tuve que olvidar del sushi porque no podía tomar soja para no retener sal. Y, de vez en cuando, me regalaba una tostada», descubre el protagonista de Van Helsing, a quien la potente imagen de Lobezno le dio algún quebradero de cabeza. «El tema del peinado parece una frivolidad, pero no lo es. Lobezno es mitad humano mitad animal, tiene que intimidar al espectador y al mismo tiempo resultar cercano, real,.
En la primera película de la franquicia, los peluqueros me ponían tanta laca que pensé que iba a hacer un gran agujero en la capa de ozono», recuerda.
Con perspectiva
Solo han pasado diez años desde que hizo su primer filme en Hollywood, donde actualmente tiene mucho poder. «Mi carrera ha ido poco a poco, gradualmente. Ser una estrella a los veinte años es muy peligroso. Yo tengo 40, una edad en la que ya tienes una perspectiva de la vida. Hubiera sido abrumador presentar los Oscar hace una década. La oferta llegó en un momento en el que me sentía cómodo en el papel de maestro de la ceremonia, un trabajo que me divirtió mucho. Fue un gran honor», manifiesta.
Repasa su trayectoria con satisfacción. «He hecho productos de calidad y he trabajado con buenos directores. Además, desde hace tres años tengo una productora en la que estamos desarrollando varios proyectos», expone este profesional que ha actuado en varios musicales y en 2004 ganó el Tony al mejor actor por ser el cantante Peter Allen en la obra The Boy from Oz. Y con su compañía planea llevar a la gran pantalla el clásico musical Carousel. «Lo más difícil en el cine es hacer un buen musical. Tienes que tenerlo todo muy atado y confiar mucho en lo que estás haciendo. Mi objetivo es seguir poniéndome retos, evolucionar y abrir nuevas puertas», añade Jackman.
Muy concienciado con el «grave problema» de la piratería -el 1 de abril se lanzó una copia ilegal en Internet de X-Men orígenes: Lobezno-, Jackman espera que España tome medidas similares a las que ha adoptado Francia. «Soy optimista. En Thailandia ya es un capítulo. De todas formas, este tipo de filmes hay que verlos en sala, es una experiencia para compartir con los demás», avisa.