14 ago 2000
Un paréntesis de oxígeno vital
El municipio coruñés de Sobrado dos Monxes cuenta con el primer monasterio cisterciense de la península Existen lugares de reflexión y lírica donde el tiempo se detiene, sanatorios de conciencia sin aditivos terrenales. En el monasterio de Santa María de Sobrado la vida transcurre sin prisas, con la letanía del meditar entre claustros y jardines. Tras las murallas de la abadía cisterciense respiran veintiseis monjes de hospitalidad celestial y túnica a ras de piel. Sin televisión y con la certidumbre de mil años de historia los sentimientos afloran casi sin querer. El cenobio cuenta con una hospedería abierta al público.
GUILLERMO LIAÑO