Horacio Vázquez Rivarola es comandante del Tercio de Gallegos de Buenos Aires, un cuerpo del Ejército creado en 1806 para defender la ciudad del ataque inglés.
25 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Horacio Guillermo Vázquez Rivarola (Buenos Aires, 1964) es comandante del Tercio de Gallegos de Buenos Aires, un cuerpo del Ejército creado en 1806 para defender la ciudad del ataque inglés. Rivarola lo recuperó simbólicamente en 1995 para participar en recreaciones históricas. Profesor de la Escuela de Náutica de Buenos Aires, sus orígenes lucenses lo llevaron a investigar la actuación de los gallegos en distintas contiendas argentinas. Los hubo también en las Malvinas, en 1982. Solo un puñado, entre ellos tres fisterráns. Uno fue el único español que murió. Sobre el papel de los gallegos en ese conflicto dio Rivarola recientemente una charla en Fisterra.
-¿Y qué pintaban los gallegos luchando contra las tropas de su majestad británica?
-Pues esa historia es una curiosidad que desconocía por completo pese a haber estudiado el compromiso de los gallegos con Argentina. El único muerto español fue Manuel Olveira. Como el resto, fue al conflicto como civil, enrolado en la marina mercante.
-¿Y cómo le dio por jugarse la piel por esa isla?
-Es algo que nunca sabremos. Su barco, el Isla de los Estados, fue hundido por una nave inglesa y él huyó de noche en una balsa; fue la última vez que se le vio. En Argentina tuvo un reconocimiento de héroe por parte del Congreso y de la Armada. De hecho hay un islote en la zona que desde entonces lleva su nombre.
-¿Y qué fue del resto?
-Se salvaron. En el mismo barco iba otro fisterrán, Alfonso López, que estuvo seis días perdido en el mar hasta que logró alcanzar tierra.
-¿Le consta que llegaran a sonar gaitas en las Malvinas?
-No lo sé, pero sería una linda historia que investigar.
-Aun sin gaitas, seguro que algo hicieron.
-Sí, hay una anécdota muy curiosa. Tras el naufragio, dos de los gallegos vuelven a reunirse en un puerto militar argentino y allí se ofrecen para colaborar en lo que les pidieran. Les encomendaron que hiciesen un cocido, y en ello estaban cuando hubo un ataque aéreo británico. Uno soltó la cuchara y salió corriendo a ocupar una batería antiaérea. El otro le preguntó qué estaba haciendo. «Ti encárgate do cocido que disto me encargo eu», fue la respuesta.
-¿De dónde nació su curiosidad por los temas militares gallegos?
-Mis abuelos eran de Friol.
-Pero usted es descendiente de tercera generación. ¿Tanto tiran los orígenes?
-Creo que el origen no se diluye. En mi caso, nunca había escuchado una sola palabra en gallego, pero hubo algo, en algún momento, que fue como acercar el fuego a la pólvora y de repente un día empecé a hablar en gallego sin haberlo estudiado nunca.
-¡Por generación espontánea!
-Sí, algo así.
-¿Habrá un gen que se hereda?
-No entiendo de genética, pero algo ha de haber.
-Lástima que no se hayan documentado las gaitas en las Malvinas.
-En las Malvinas no, pero sí las hubo antes en Buenos Aires en otra participación masiva de gallegos.
-Cuente, cuente.
-En 1807, seiscientos gallegos, formando el denominado Tercio Gallego, salieron a defender Buenos Aires de una invasión británica. Ganaron y los del Tercio se quedaron con las gaitas del regimiento 71 de infantería Highlanders de Escocia y desfilaron con ellas. Fue el único cuerpo del Ejército de toda Sudamérica que usó alguna vez gaitas.
horacio vázquez rivarola comandante del tercio de gallegos de buenos aires
«Manuel Olveira fue reconocido como un héroe por el Congreso argentino»