Colapso en los accesos a la ciudad

Ángel Varela

A CORUÑA

Las vías automovilísticas que conectan los diferentes municipios del área metropolitana con A Coruña amanecieron con graves problemas de tráfico

23 mar 2010 . Actualizado a las 15:40 h.

Las vías que unen los municipios del área metropolitana con A Coruña amanecieron ayer colapsadas. La situación evidencia los problemas de tráfico que generan las obsoletas e insuficientes carreteras que deben introducir en A Coruña alrededor de ciento veinte mil coches diarios. Esta situación se ve agravada por el carácter de intersección que tienen avenidas como Alfonso Molina, que, además de ser la arteria principal de entrada en la ciudad, sirve de acceso a polígonos industriales como la Grela o Pocomaco, e incluso a los campus de la Zapateira y Elviña, para los usuarios que acceden a estos lugares desde la autopista A-9 o la N-VI.

Todo ello provoca que Alfonso Molina alcance la cifra récord de 160.000 vehículos diarios. Ayer entre las ocho y las diez de la mañana los conductores tuvieron que sufrir de nuevo las retenciones que provocan que pase media hora desde que acceden a la avenida hasta, por ejemplo, que llegan a la glorieta de Eduardo Diz en la Grela. Ese punto también se colapsó en la mañana de ayer. Los cuarenta mil vehículos que diariamente sortean los diversos obstáculos de la zona tienen ahora también que soportar las obras de construcción de una nueva variante que intentará paliar los problemas que provocará la construcción de la rotonda que repartirá el tráfico en el tramo de la tercera ronda que atraviesa la carretera hacia Arteixo y la autopista A Coruña-Carballo. El plan pasa por construir en una primera fase los dos niveles de los tres que tendrá la nueva rotonda. Sin embargo, el plazo de ejecución está establecido entre dieciocho y veintiún meses, que serán los mismos que los usuarios de esa vía verán redoblados sus sufrimientos automovilísticos habituales. Entre las siete y las diez de la mañana, y entre las siete y las nueve de la noche, la rotonda Eduardo Diz sufrió ayer unos atascos continuos que contaminan carreteras cercanas como las avenidas de Salgado Torres y San Cristóbal, y la calle Joaquín Planells.

El lado sur

Las entradas del lado sur de la ciudad sufrieron ayer por la mañana similares problemas de tráfico. Así, la Nacional VI se convirtió en una ratonera, sobre todo en las intersecciones que unen municipios como Oleiros o Cambre con esta carretera, que finalmente se encuentra con otro grave cuello de botella en el puente de A Pasaxe. Allí, tanto aquellos que se dirijan hacia la avenida del Ejército o hacia Alfonso Molina verán redoblados sus problemas de tráfico. Los habitantes de O Burgo se suman también al caos cuando también intentan acceder a las dos avenidas.

El drama de Vilaboa

Además de los colapsos que diariamente sufren aquellos que viajan en dirección A Coruña desde Oleiros, Betanzos o Sada, el drama automovilístico es el mismo para los usuarios de la N-550, que une A Coruña con Santiago. El tramo que atraviesa Vilaboa desde el cruce con el aeropuerto de Alvedro se convierte cada mañana, mediodía y a última hora de la tarde en un infierno de colas y esperas para los vehículos que se internan en una carretera de solo un carril por sentido y plagada de semáforos. A la problemática de los vehículos se une en ese trayecto el peligro que sufren los numerosos peatones que transitan por sus márgenes, puesto que esa zona es una de las más pobladas del área metropolitana.

La misma paciencia debe tener el automovilista si dirige su vehículo desde A Coruña hacia Arteixo por la AC-552, que finaliza en Fisterra. El tránsito hacia el polígono de Sabón se convierte por esta vía en una caravana que comienza a la altura de A Maceira, unos seis kilómetros antes de alcanzar la problemática rotonda de O Seixedo, en donde el automovilista puede elegir entre desviarse hacia el parque industrial, continuar por la misma carretera hacia Arteixo, subir hacia Oseiro o conectarse con la autopista AG-55 que finaliza en Carballo. Esta vía de alta capacidad prácticamente no ha provocado la disminución del número de coches que transitan por la AC-552, una situación que podría deberse a que es una opción de pago o que la conexión de la autopista con la rotonda de Sabón también suele soportar unas largas colas, lo que anula en parte el ahorro de tiempo que pueden lograr los que deciden pagar por viajar por la AG-55. Y es que son 60.000 los vehículos diarios que pasan por una rotonda de la que están realizando estudios técnicos con el objetivo de mejorar su movilidad.