Tello volvió a insistir en «normalizar» el nomenclátor y aseguró que le consta que «o alcalde está de acordo», pese a que este dijo que no sustituiría las placas
10 mar 2010 . Actualizado a las 11:07 h.La normalización lingüística se ha convertido, una vez más, en el escollo en el que encalla la navegación de la alianza entre socialistas y nacionalistas en María Pita. Tras el rifirrafe dialéctico del pleno del lunes de la semana pasada y la tajante réplica del alcalde, Javier Losada, y el voto en contra de todo el grupo socialista a la propuesta de convertir el gallego en la lengua hegemónica en las intervenciones de los concejales y las comunicaciones del Ayuntamiento, ayer fue Henrique Tello el que reabrió el debate. El portavoz nacionalista en A Coruña insistió en que «hai que avanzar» en el camino de la normalización del callejero, a pesar de que el regidor ya le contestó a esa pretensión con un «ahora no toca» que escoció en los sectores más reivindicativos del Bloque.
Como novedad, Tello aportó ayer una declaración pública que asegura que la reclamación de los nacionalistas cuenta con el respaldo de la mayoría socialista. «O que me consta é que o alcalde quere avanzar tamén por esa liña o antes posible e que ten o mesmo obxectivo», dijo el concejal de Turismo.
Sin embargo, esas palabras fueron desmentidas desde la oficina del regidor. «Nos remitimos a las mismas palabras de hace una semana: las placas del callejero se irán sustituyendo a medida que se vayan deteriorando y cumpliremos la ley», informaron desde el entorno del alcalde antes de reiterar el compromiso con el principio de austeridad «para no gastar más dinero del estrictamente necesario y optimizar al máximo todos los recursos».
Presión de un sector
Las palabras de ayer de Tello se enmarcan también dentro de la particular batalla interna que las distintas facciones del BNG mantienen entre sí en las últimas semanas. El sector más extremista, nucleado en torno a los concejales Xoán Martínez Cajigal y Ermitas Valencia, con el apoyo habitual de María Xosé Bravo, decidió plantear la moción sobre el uso del gallego por sorpresa el pasado 1 de marzo.
Según ha podido saber La Voz, los ediles nacionalistas en la junta de gobierno -la propia Bravo, Tello y Mario López Rico- plantearon la necesidad de aprobar lo antes posible una ordenanza que regulara el uso del gallego en el gobierno local y en su relación con el público, para dar preeminencia a esta lengua en los comunicados oficiales y en el trato inicial con la ciudadanía.
Varios de los concejales socialistas -que dominan ese órgano por seis ediles a tres- intentaron convencer a sus socios de gobierno de la inoportunidad de una medida que ya había suscitado un importante debate a nivel autonómico. En lugar de una ordenanza, los ediles socialistas abogaban por instaurar una serie de recomendaciones» de forma progresiva.
Los tres representantes nacionalistas acataron el razonamiento, pero el lunes, cuarenta minutos antes del pleno, tramitaron por registro la presentación de la moción inicialmente descartada. «O PSOE foi avisado antes», insisten desde el bando nacionalista.
Un día después se conoció una proclama del histórico dirigente Bautista Álvarez en la que cuestionaba la eficacia de la gestión nacionalista en A Coruña y les acusaba de «traizoar o idioma por un posto na mesa».