Dos meses después de su inauguración, la flamante sede judicial presenta numerosos fallos. Los funcionarios sufren moratones debido a que trabajan «encajonados»
25 feb 2010 . Actualizado a las 11:31 h.Por fuera, el flamante Registro Civil inaugurado en diciembre parece enorme. Da la impresión de que el visitante se va a encontrar con un espacio moderno, con amplias salas en las que los funcionarios y usuarios andan a sus anchas. Pues no. Lo que uno se encuentra, según denuncian los trabajadores, es «una cajonera llena de trampas». Si bien es cierto que el local mejoró el anterior, ubicado en los bajos del edificio de los Nuevos Juzgados, lo que ahora funciona podría hacerlo muchísimo mejor. Por eso los funcionarios piden a la consellería que proceda a solucionar la «palpable» falta de espacio para trabajar, habilitar un lugar de espera para el público y que, entre otras cosas, solucione el asunto de las goteras, que también las hay.
Esos son algunos de los defectos que, según los trabajadores, tiene la nueva oficina del registro civil. Y si los hay es porque se diseñó, según protestan los trabajadores, sin contar con ellos a la hora de distribuir el espacio. No se les preguntó, por ejemplo, qué tipo de material informático utilizan, por eso no cabe en las mesas. Tampoco el tamaño que ha de tener el mostrador de atención al público, de apenas una cuarta. O la disposición de los escritorios, «tan juntos que estamos encajonados». Por no hablar del acceso al mostrador principal, «un pequeño pasillo que muere frente al mostrador y que ya en dos ocasiones provocó colas que llegaron a la plaza de Vigo».
La prueba de la falta de espacio son los moratones que lucen los funcionarios, que se golpean con el mobiliario.
Luego están las goteras. Proceden del aire acondicionado. Cuando fueron a arreglar el problema, fue un vaso de nocilla la solución. Pobre solución, pues de poco sirvió, ya que los funcionarios tuvieron que poner un cubo. «Dentro de la amplia gama de carencias y defectos, lo que ya es el colmo es que los funcionarios tengan que convivir con un caldero de agua para recoger las goteras que caen del techo», denunció el responsable de Justicia de UGT, Pedro Galán Horro, que añade que el sistema de climatización «envía frío o calor de forma aleatoria». También se quejan de la falta de seguridad, pues «las cámaras de seguridad enfocan a los trabajadores en lugar de al local».
Dos millones de euros
Las instalaciones también carecen de sillas para que los usuarios aguarden su turno y de un sistema para que cojan número. «La espera es realmente penosa», subraya el representante de los empleados del Registro Civil, un local que costó dos millones de euros.
La falta de espacio para trabajar contrasta con la amplitud de las escaleras y del ascensor, «que ocupan la mitad del local».