A Coruña se quedó sin espacio, igual que el nuevo centro comercial abierto el pasado martes. Los atascos se sucedieron a causa de la lluvia y el reclamo del nuevo lugar de compras de la ciudad, Espacio Coruña, ubicado en Someso. A media tarde los accesos sufrieron un gran atasco, con coches paralizados entre la rotonda de A Grela y la avenida Alfonso Molina, y la AP-9 registró colas hasta O Burgo que fueron creciendo con el paso de las horas a media tarde. El momento crítico se registró a las seis de la tarde.
Ya por la mañana el entorno del nuevo centro comercial sufrió pequeñas aglomeraciones en los accesos viarios más cercanos. Uno de los empleados de seguridad improvisaba como organizador de tráfico a la entrada del párking del centro para apurar o ralentizar la marcha de los vehículos que poco a poco escupía la glorieta más cercana.
«Desde la rotonda de arriba hasta aquí he tardado media hora», señalaba la vendedora de una joyería de Espacio Coruña. No era para menos. Fueron muchos los que optaron por acudir al nuevo centro comercial a la hora de comer. A las dos de la tarde ningún restaurante ni establecimiento de comida rápida tenía una mesa libre. Y solo dos horas más tarde el noventa por ciento de las mesas seguían ocupadas.
«Hasta ahora el viernes por la tarde ha sido el momento más crítico, pero esto lo va a superar con creces; tal y como hemos ido de movimiento por la mañana nos espera una tarde muy ocupada», decía ayer la dependienta de una de las múltiples tiendas de ropa.
Para la mayoría de visitantes era la primera visita, por eso eran frecuentes los tropiezos a causa de las continuas miradas hacia arriba. A las cuatro de la tarde, la cola del cine medía unos diez metros. Solo media hora más tarde la misma cola engordaba a lo largo y a lo ancho. No eran pocos los que subían a la última planta, donde solo se encuentran las salas de cine, en busca de nuevas tiendas, por lo que inmediatamente bajaban al darse cuenta de que allí solo se accedía con ticket .
Fumadores apelotonados
A medida que pasaban las horas los amplios pasillos se hacían cada vez más estrechos por la afluencia de gente. La lluvia también apelotonaba a una treintena de personas en la puerta norte del área comercial obligadas a exiliarse allí para fumar.
Mientras, empleadas de la limpieza se afanaban en pasar con más frecuencia por los lugares asignados. «Sí, hoy se nota que hay más gente», señalaba una de ellas mientras avanzaba con su gran mopa. No obstante, papeleras haberlas haylas.
En la hora punta vespertina las colas del cine se reproducen en algunos probadores de tiendas de moda, lo mismo que en las numerosas áreas de descanso que ofrece Espacio Coruña.
Mientras, en los pasillos inferiores los consumidores eran reclamados para una encuesta de la propia área. «¿Con qué frecuencia va usted a los centros comerciales? ¿Todos los días? ¿Varias veces a la semana?...», interrogaban.
Mientras la gente disfrutaba del nuevo lugar de compras coruñés, a varios kilómetros de allí los rótulos luminosos de los accesos a A Coruña anunciaban atascos en la entrada a Alfonso Molina a causa de la afluencia a Espacio Coruña. Así lo pudieron comprobar los conductores en el peaje de Macenda, donde a las siete de la tarde avisaban de que el atasco comenzaba en el kilómetro 4 de la autopista, aproximadamente a la altura de Vilaboa. O los de Perillo, que se vieron obligados a entrar en A Coruña por As Xubias.
La gerencia del centro agradeció la labor de la Policía Local. «Nos han ayudado mucho a ordenar el tráfico en las inmediaciones, donde nosotros no tenemos competencia», apuntaron fuentes del centro comercial.