Solo dos patrullas de la Policía Local acudieron ayer a Joaquín Vaamonde

A CORUÑA

14 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los dos after-hours de la calle Pintor Joaquín Vaamonde burlaron durante la mañana de ayer la orden policial y las ordenanzas municipales sobre ruidos y horarios de apertura. Recientemente, el Ayuntamiento desveló que esos locales carecen de la licencia imprescindible para estar abiertos hasta altas horas de la madrugada. Pese a ello, tanto el café bar-cervecería Saqqara, como la cervecería La Sala (así figura registrada su actividad en los permisos) cerraron sus puertas sobre las once de la mañana.

Y si la Policía Nacional retiró el pasado miércoles los equipos de música de ambos after , o eso al menos fue lo que se le comunicó al presidente de la asociación de vecinos El Ensanche, Gerardo Crespo, los dos negocios de copas pincharon música durante toda la madrugada de ayer, según manifestaron varios residentes indignados.

Además, si en la madrugada del viernes los clientes optaron por abandonar la calle Pintor Joaquín Vaamonde al no haber música en los dos after-hours , ayer acudieron masivamente. Camparon a sus anchas por la vía, formando grupos de varias personas, hablando a viva voz cuando no profiriendo gritos. Incluso, enfatizó una vecina, hubo un amago de pelea entre tres jóvenes, el portero de La Sala y otro hombre. Desde varios pisos, los residentes, forzosamente insomnes, se asomaron y volvieron a observar cómo grupos de muchachos se reunían en los portales para prepararse dosis de droga y esnifarla.

Presencia del 092

Otro aspecto que acrecentó la indignación del vecindario de la calle Pintor Joaquín Vaamonde fue la inapreciable presencia policial. Si el pasado fin de semana, en dicha zona se personó un importante número de agentes de las fuerza del orden, «en la madrugada de ayer tan solo vimos dos patrullas de la Policía Local, que acudieron por una llamada de uno de nosotros, y un agente municipal que viajaba en una grúa del servicio de retirada de vehículos», relató Marta S.

Con lo ocurrido ayer en Joaquín Vaamonde, «se cumplen los peores presagios que barajábamos», señaló una vecina. La mayor parte de los residentes juzgan un desafío a la autoridad municipal que, «quien manda en la zona son los gerentes de los after». «Toman al Ayuntamiento como el pito del sereno, igual que al delegado del Gobierno», avisó el presidente de la entidad vecinal, Gerardo Crespo.

El portavoz ciudadano ratificó que a las 12 horas de mañana los vecinos acudirán al Registro del palacio municipal a presentar las denuncias individuales. Y lanzó una pregunta: «¿Quién es ahora el prefascista y el antidemocrático?».