La coautora del crimen de Betanzos envía una carta a la jueza en la que afirma que solo trasladó los cadáveres.
10 jun 2009 . Actualizado a las 11:56 h.Adriana Amenedo y Manuel Antonio Prado Riveiro se han jurado venganza. Cuando fueron detenidos y eran novios, él intentó exculpar a su pareja de la muerte de José Manuel Gómez Rodrigo y de su compañera, Claudia Castelo, el pasado 7 de noviembre en un piso de Betanzos. Pero ya presos, una vez que ella, hace un mes, decide romper, Prado Riveiro responde con una carta en la que pone a su ex novia como la autora intelectual del crimen. Y que si él participó fue porque estaba muy influenciado por ella, una mujer «manipuladora» capaz de acuchillar y descuartizar a dos jóvenes. Si antes era una simple colaboradora en el traslado de los cuerpos, ahora es la inductora, la que lo planeó todo.
La respuesta de Adriana fue tan sorprendente como la del padre de su segundo hijo. Hizo lo mismo que él, enviar una carta a la jueza que lleva el caso explicándole que el que fue su pareja hasta hace dos meses cuenta «todas esas mentiras» nada más que «por despecho». Sostiene que Prado Riveiro se inventó todas esas cosas porque no puede soportar que lo haya dejado. Tiene cartas personales, enviadas por su ex pareja, que demuestran lo que dice. No solo eso. La mujer, de 25 años, relata en una misiva de cinco folios cómo sucedieron los hechos, dejando muy claro que su única participación en el crimen fue ayudar a Prado Riveiro a meter los cuerpos descuartizados en la furgoneta.
Adriana Amenedo realiza, de forma cronológica, un detallado relato de lo que ocurrió entre el viernes 7 y el lunes 10 de noviembre. Contrariamente a lo afirmado por el que era su pareja, acusándola de inductora y autora intelectual del crimen, Adriana explica en la carta que hasta el momento en el que ve «el cuerpo de Pachá en el suelo» nunca se imaginó que Manuel haría algo semejante.
Asesinato frustrado
Antes de eso, recuerda que aquel viernes se levantaron, su novio fue a comprar droga y al regresar a casa estuvieron consumiendo. Nada más hacerlo, se plantearon acudir antes de la noche al poblado de Penamoa, en A Coruña, a adquirir heroína y cocaína. No tenían coche. Se había averiado un día antes. Según Manuel Prado, la culata de su vehículo se había roto cuando iban a atracar una gasolinera. Peor que eso: El principal sospechoso relató a la jueza que Adriana tenía planeado matar al dueño de la estación de servicio. La culata del coche salvó la vida a ese hombre, según Manuel. Debido a la falta de medio de transporte, él optó por pedirle la furgoneta a Pachá. Adriana cuenta que fue al domicilio de la víctima a las once de la noche y no regresó a buscarla hasta la una de la madrugada con las llaves de la furgoneta. Cogieron al bebé, de 9 meses, y fueron a Penamoa, «donde cogimos droga suficiente para estar toda la noche metiéndonos». Al regresar a Betanzos, suben al piso de Pachá. «Abrió la puerta de la casa y pude ver con la luz del portal el cuerpo de Pachá en el suelo. Tenía el niño en el colo y me desmayé, quedando un tiempo sin conocimiento». Así es como se enteró Adriana del crimen, según ella. Pues él insiste ahora en que no solo lo planeó, sino que también acuchilló y descuartizó.
Al despertar se encuentra a Manuel con el niño en el colo. Dice que le da un ataque de histeria. «Me quiero ir y me lleva a la cocina, donde veo los pies de una chica. Sé que era una chica porque llevaba sandalias. Entonces, empecé a correr hasta mi casa y Manuel me siguió con el niño en brazos».
Robos
Llegados al sábado, Adriana cuenta que Manuel acude varias veces al piso donde se cometió el asesinato, regresando cada una de las veces con algún artículo robado en la vivienda. Luego «nos pasamos el día viajando a Ferrol a comprar droga. Fuimos hasta cuatro veces, pues no parábamos de meternos». En uno de los viajes paran en un monte y Manuel -relata Adriana- esconde el cuchillo. «Me comprometo a llevarles al lugar», le escribe a la jueza.
«Luego casi acabamos pegándonos porque me quería obligar a descuartizar los cuerpos. Se va él solo al piso y en menos de 30 minutos ya está de vuelta. Me dice que ya tiene todo preparado, que hay dos bolsas en las que van los troncos. Me pide bajarlos a la furgoneta», relata Adriana, que añade que usaron una silla de bebé para bajar los cadáveres desmembrados en sendas bolsas.
A partir de ahí, la imputada explica que ayudó a bajar los cuerpos y redacta el viaje a Ferrol, donde dejaron los cuerpos. Finaliza así: «Seguramente me estaré olvidando de algún detalle, pues en todo este tiempo mi único reto fue olvidarlo todo; para poder dormir y no pensar tanto».