Una muerte inexplicable que debe explicarse ya

A CORUÑA

Nada puede ya reconfortar a los padres de Diego, que vio su vida truncada tras una clase de piscina en el colegio, pero hay aspectos de esta tragedia inexplicable que deben quedar claros cuanto antes. Por la familia del pequeño, pero también por sus dos mil compañeros. Y, muy especialmente, por Diego. Es ahora cuando la Justicia debe responder a lo que la sociedad le exige: aclarar cuanto antes qué sucedió y depurar las responsabilidades correspondientes, dictaminando si monitores, tutores y dirección, cuya opacidad informativa ha molestado a muchos, actuaron o no según sus obligaciones. Para que la muerte de un hijo, lo más doloroso y antinatural que pueden sufrir unos padres, jamás se repita.