Más de medio centenar de edificios en ruinas afean los cascos antiguos

E. E.

CARBALLO

24 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los cascos históricos de la comarca que todavía se conservan necesitan actuaciones para frenar su paulatino deterioro. Los núcleos más significativos, los de Corcubión, Fisterra y Cee, presentan características distintas, pero todos tienen en común que el número de ruinas y edificios en mal estado sigue siendo demasiado elevado.

En Cee, la construcción del Recheo en los años 80 condenó a la parte antigua a pasar de ser el centro comercial de la localidad a una constante pérdida de vecinos y al cierre de muchos negocios.

En los últimos años el Ayuntamiento puso en marcha un plan para la recuperación de calles con enlosado de piedra, pero no hay incentivos para la restauración de viviendas. Explica el alcalde de Cee, Ramón Vigo, que en esa zona puede haber una decena de edificios en ruinas, a los que hay que sumarle un número muy superior de inmuebles en mal estado.

«Buscamos medidas para facer posible que se recuperen edificios, sin que volva a ser o centro de Cee, poderían enclavarse alí distintos tipos de actividades comerciais e incluso funcionar como zona residencial», dice Vigo.

Pese al estado en que se encuentra el casco, el regidor explica que en los últimos años sí se detecta una cierta inquietud por recuperar casas. En el último año, dice, se otorgaron en torno a 15 licencias para obras en ese área, la mayor parte para mejoras puntuales, pero también para rehabilitaciones integrales.

Fisterra pasa por ser la localidad de la comarca en la que el número de ruinas es mayor. Explica el alcalde que en el último estudio, de hace una década, se habían registrado unas 40 casas en ese estado. Desde entonces, cuenta, la cifra podría haberse reducido algo.

Hace unos los vecinos de la zona vieja comenzaron, poco a poco, a mejorar sus viviendas, sin embargo, durante ese tiempo otros abandonaron las que allí tenían. En el último año, dice el alcalde, se restauraron siete u ocho inmuebles.

El problema, cuenta José Manuel Traba, es el retraso en la aprobación del Pepri, el documento regulador del casco que establecerá qué se puede hacer en cada caso concreto. Hace más de una década que Consultora Galega trabaja en la redacción del documento, sin embargo, no hay fecha para su aprobación. El año pasado fue enviado a la Xunta desde el Ayuntamiento, pero volvió a Fisterra con un largo informe desfavorable del Comité Asesor do Camiño de Santiago.

El mismo texto que Patrimonio dio por bueno en el 2001, cuenta Traba, se topó en el 2009 con que unas 80 viviendas tenían fichas de cuyo contenido discrepaba el comité del Camiño.

Ahora, cuenta Traba, la empresa redactora está pidiendo, ficha por ficha, las correcciones precisas a ese órgano de la Xunta, ya que el informe desfavorable solo especificaba incumplimientos, pero no ofrecía soluciones, según cuenta el alcalde. «Queremos pulilo todo antes de envialo outra vez», dice.

El problema es que mientras no haya un plan especial aprobado, tampoco habrá ayudas de la Xunta. Muchos, además, prefieren esperar antes de hacer obras. Ahora solo se puede restaurar inmuebles en su estructura actual, con el Pepri algunos podrían ganar más altura.

La oferta del ARI

Corcubión es el único casco que cuenta con ayudas para la restauración, ya que también es el único municipio con un plan especial aprobado.

Esta semana se abrió el plazo para presentar solicitudes para obtener subvenciones dentro de Área de Rehabilitación Integrada (ARI). El año pasado se presentaron unas 25, y se cuenta con que no sea menor el número en el 2010.

La mayor parte son actuaciones pequeñas, obras de mejora de las cubiertas, sustituciones de ventanas, adecentamiento de fachadas e incluso actuaciones interiores, pero también hay ayudas para cambios en el interior de las viviendas.

En los últimos meses el Ayuntamiento abrió varios expedientes de ruina en el casco viejo. En total, puede haber unos 10 edificios en ese estado, y un número muy superior de casas que necesitan un repaso.

Con todo, en Corcubión sí se aprecia el creciente interés de la iniciativa privada en recuperar inmuebles. Uno de los últimos en recibir un lavado de cara fue el pazo de Altamira. La falta de suelo urbanizable hace, además, que la única opción para crear vivienda sea el casco viejo.