El conflicto que desde hace años enfrenta a la empresa Unión Fenosa con los habitantes de la aldea cercedense de A Lousa vivió ayer un nuevo episodio de movilizaciones vecinales ante lo que consideran un atropello por parte de la eléctrica.
En esta ocasión, el motivo de la protesta no fueron las emisiones contaminantes de la chimenea de la central térmica de Meirama -parada aún por las obras de modernización de las calderas que dieron comienzo hace ya más de seis meses- ni los trastornos ocasionados por el traslado del carbón desde la mina de Limeisa -ya clausurada de forma definitiva-, sino la intención de la compañía de cortar de forma temporal uno de los accesos a esa aldea para ejecutar, bajo el vial, una conexión directa entre el parque de carbón y la planta de generación de energía eléctrica.
Los habitantes de la zona se enteraron de este proyecto ayer mismo tras presenciar la llegada de camiones cargados con señales de paso prohibido. Inmediatamente, se movilizaron acudiendo, más de una decena de ellos, hasta el lugar para impedir el corte del vial.
«Despois de preguntarlles que ían facer, os operarios explicáronnos que ían pechar a estrada para facer ese novo paso», apuntó Juan Castro, vecino y portavoz de la asociación A Outra Cerceda, que permaneció en el lugar entre las 08.30 y las 11.30 horas.
Este afectado explicó que aunque existe otra pista para llegar hasta A Lousa de Arriba, no reúne las condiciones mínimas para garantizar los servicios de los vecinos: «É moi estreita e ademais ten unha ponte que impide o paso de vehículos grandes, como unha hormigonera, o camión da recollida de basuras ou mesmo o dos bombeiros en caso de emerxencia», señaló.
Castro detalló también que los operarios indicaron que el tiempo previsto de ejecución de las obras es de tres semanas, pero que temen que ese plazo se pueda prolongar aún más. «Unha cousa sería que cortasen o paso un par de días e avisando con antelación, pero outra moi diferente é o que pretenden facer. Non podemos estar tanto tempo nesa situación», señaló haciéndose eco del sentir general de los vecinos.
Reunión para negociar
Los afectados permanecieron en el lugar de la polémica durante unas tres horas y lograron que un responsable de Unión Fenosa se desplazase hasta allí para hablar con ellos.
Con posterioridad, el alcalde cercedense, José García Liñares, los recibió en las oficinas del Concello y se comprometió a convocar una reunión entre todas las partes para tratar de llegar a un entendimiento.
«A xuntanza será o venres e, segundo nos dixeron desde Fenosa, mentres tanto non comezarán as obras, pero nós seguiremos atentos para evitar que cambien de idea», apuntó Juan Castro tras indicar que los vecinos no se oponen a la construcción de ese enlace directo entre el parque de carbón y la central térmica. «Ao contrario, parécenos unha boa idea porque eliminaría o tráfico pesado polas outras pistas da zona, pero o que non nos parece tan ben e que o fagan así, sen falar cos veciños, e deixándonos sen un acceso alternativo en condicións», concluyó el portavoz de A Outra Cerceda.