Piden 32 años para el hombre que quiso matar a dos guardias de Sarria

La Voz

CARBALLO

El imputado, vecino de Mazaricos, comenzó su carrera delictiva en A Laracha y ayer se negó a declarar.

05 nov 2008 . Actualizado a las 12:10 h.

Algo más de 32 años de cárcel fue la pena que el fiscal solicitó ayer en la Audiencia Provincial de Lugo para José Manuel Martínez Quintáns, de 34 años, vecino de Mazaricos, acusado de intentar matar de tres disparos, efectuados con dos escopetas diferentes, a los dos guardias civiles de Sarria que le perseguían porque conducía un vehículo robado. El suceso ocurrió en la tarde del 6 de abril del año 2007, en una aldea del municipio lugués de Paradela. El imputado se negó ayer a declarar y dijo que no recordaba los hechos. Sin embargo fueron leídas las declaraciones que efectuó en su momento y que son totalmente contradictorias.

Quintás se encontraba cumpliendo condena en el centro penitenciario de A Lama. Le dieron un permiso y no volvió a la cárcel. Aprovechó, según el fiscal, para apoderarse de un vehículo propiedad de una empresa y desplazarse en él hasta Sarria donde fue localizado por una patrulla de la Benemérita, después de haber repostado en un surtidor de la localidad.

El imputado se enteró de que era perseguido por los guardias porque el vehículo de estos iba con las luces encendidas y también con las sirenas. Por eso cambió de dirección y tomó una carretera secundaria que va desde Paradela hasta la aleda de A Veiga. Tras recorrer tres o cuatro kilómetros, siempre según la versión de la acusación pública, frenó en seco y se bajó repentinamente por la puerta del conductor con una escopeta en la mano con la cual efectuó un disparo a cuatro o cinco metros de distancia del coche policial. El acusador público no tiene ninguna duda que pretendía acabar con la vida de los agentes.

Tras este primer disparo, el guardia que conducía el coche dio marcha atrás, pero Quintáns supuestamente respondió efectuando otros dos, uno de ellos utilizando otra escopeta distinta.

Durante el incidente, uno de los guardias intentó repeler la agresión y efectuó con su arma reglamentario dos disparos desde el interior del vehículo. Al circular marcha atrás, los guardias llegaron a chocar con el coche con un muro existente en la zona. Tras el impacto, el mismo funcionario policial volvió a realizar un tercer disparo intimidatorio

Huida campo a través

Después del incidente, el de Mazaricos escapó campo a través. Los guardias civiles no consiguieron detenerlo, entre otras razones porque horas después, ya de madrugada, supuestamente se apoderó en Barbadelo (Sarria) de un BMW 320, que se encontraba con las llaves puestas, que acabó abandonando en la madrugada del 10 de abril en una carretera local de Salamanca, como consecuencia de quedar embarrancado en una cuneta. Quintáns abandonó rápidamente el lugar después de que las personas que le prestaron auxilio avisaran a la Guardia Civil.

La detención de este hombre se produjo el 21 de abril de 2007 cuando iba a montarse en un Citröen Xsara que se encontraba estacionado en una explanada de la zona de As Brañas, en la localidad de Sada. El propietario de este coche había denunciado su desaparición el 10 de marzo.

Tres escopetas y dos pistolas

En el momento de su apresamiento, los guardias le encontraron en su poder dos pistolas en perfecto estado de funcionamiento, 47 cartuchos del calibre 6,35 y una navaja. Dentro del coche, en el asiento del copiloto y debajo de una toalla se encontraron las dos escopetas utilizadas para disparar a los dos agentes de Sarria, ambas con cartuchos en la recámara para su pronta utilización y dos cartuchos más cada una en el alojamiento de la munición, así como una bolsa con 30 más del calibre 12 de diferentes marcas. En el maletero apareció otra escopeta con dos cartuchos.