Durante muchos años, agricultores e incluso Administraciones públicas arramblaron con montículos de tierra y piedras que aparecían en el lugar más inconveniente, donde estaba prevista una plantación o una carretera. Hasta hace relativamente poco tiempo, esta forma de actuar, por desconocimiento o falta de interés, provocó la destrucción de un gran número de castros en la Costa da Morte, un área que no es especialmente rica en estos yacimientos en Galicia, pero que tiene ejemplares de indudable interés, como A Cidá de Borneiro, que será Bien de Interés Cultural y recibe cientos de visitas al año.
Explanación
La destrucción de los castros no es, sin embargo, algo del pasado remoto. En 2002, La Voz de Galicia alertó sobre los trabajos de explanación que se realizaban en el castro de O Sino, en Castrelo. Hoy, el monumento ha desaparecido del catálogo de la Xunta de Galicia, a pesar de que en un primer momento se pensó que los daños no fueron tan importantes. La verdad es que han sido los peores, puesto que el yacimiento ha dejado de existir para la Administración.
También en Vimianzo, y por causa de obras públicas, el castro de Ogas, que debe ser vigilado de cerca, estuvo a punto de sufrir de forma irreparable por la excesiva amplitud de unas aceras.
Sin embargo, lo peor del caso es que la mayor parte de los castros son absolutos desconocidos para el público en general. Suelen estar en fincas particulares, cubiertos de maleza y, por supuesto, sin señalizar, incluso cuando se encuentran en terrenos públicos.
La demostración de la falta de datos sobre la cultura castreña en la Costa da Morte está en la última guía publicadas por la asociación Neria, donde únicamente aparecen un centenar de castros, que son los de Borneiro, As Barreiras, Mourín, Berdeogas, Coucieiro, Frixe, Castromiñán, Quenxe, Teixoieras y Mallou. En realidad, la lista no es ni el 10% de los monumentos de este tipo que hay en la zona. Últimamente, la protección de la Xunta se ha incrementado, pero los concellos siguen indiferentes, sobre todo porque muchos no tienen aprobados los planes urbanísticos que pueden salvar los monumentos.