La misa de San Xoán dio el testigo a la semana grande de las fiestas

M. V. / L. G.

CARBALLO

25 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Carballo amaneció ayer con las calles cubiertas de fiúnchos y espadanas, restos de hogueras y sardiñadas y muchas caras de resaca o al menos de haber dormido muy poco en la que, con lógica, se conoce como la noche más corta del año. Los carballeses se despertaron cansados, pero con muchas ganas de seguir con fuerza las fiestas de San Xoán y disfrutar de una jornada festiva en la que el acto principal fue la misa en honor del patrón. Puntual, la eucaristía comenzó a las doce y media, con una iglesia más llena de lo habitual, aunque no a reventar, como en otras ocasiones.

El párroco, José García Gondar, estuvo acompañado por otros 17 sacerdotes llegados desde distintos puntos de Galicia, que con él concelebraron la ceremonia y le dieron una imagen solemne y festiva al templo. Los miembros de la Coral de Bergantiños fueron los encargados de poner música a una misa a la que asistieron el alcalde, Evencio Ferrero, y gran parte de la corporación municipal, como José Antonio Viña, Juan Carlos Castro, o Manuel Andrade, además del presidente de la comisión de fiestas, Jorge Campos; el sargento de la Policía Local, Constantino Vázquez, y el capitán de la Guardia Civil, Francisco Vidal, entre otras personalidades de la vida municipal. Fue durante la misa, cuando el regidor subió al altar para realizar la tradicional ofrenda a San Xoán y en la que en este año tuvo un especial recuerdo para «as familias que non poden darlle aos seus fillos o fogar que os faría máis felices, e tamén para a xente do mar e do transporte».

«Concédelle a esta terra xenerosa a fartura precisa para poder traballar nela», pidió Evencio Ferrero a San Xoán poco antes de que comenzase la tradicional procesión por las calles más céntricas y a la que se unieron muchos de los carballeses que durante la misa prefirieron disfrutar del sol en las terrazas de las cafeterías. Éstas, una vez más volvieron a llenarse de carballeses, visitantes y retornados, dispuestos a disfrutar de la familia y de las novedades del pueblo.? Un aperitivo agradable al que le puso banda sonora la Banda Municipal de Carballo, una joven formación que demostró su profesionalidad, ya que se hacía evidente que muchos de sus integrantes habían trasnochado más de lo debido. José Vicente Pérez Planells, su director, consiguió sacar de los chavales melodías que los más pequeños del público no dudaron en bailar.

Una mañana grande y festiva que tuvo continuidad durante todo el día y, sobre todo, ya por la noche, cuando las orquestas Noche de Estrellas y Panorama subieron al palco de la plaza del Concello. Un San Xoán para recordar, como todos.