Veintidós personas han muerto este año en las carreteras de la comarca

CARBALLO

25 sep 2007 . Actualizado a las 03:56 h.

Las carreteras de la Costa da Morte han sido escenarios de 19 accidentes mortales desde que empezó el año. La siniestralidad repuntó especialmente en el mes de julio, en el que se registraron siete de los 22 fallecidos desde enero, aunque en septiembre ha habido cuatro muertos y el mes todavía no ha terminado. La mayor parte de las víctimas han sido consecuencia de colisiones frontales, nueve total; seguidas de salidas de vía, con seis, y cuatro atropellos. Cuatro de estos sucesos, además, estuvieron protagonizados por motoristas.

La mayor parte de los siniestros ocurrieron por la tarde, entre las dos y las ocho, y sólo tres se produjeron de madrugada. Por edades, siete de las 22 víctimas tenían menos de treinta años, mientras que seis superaban los sesenta y los nueve restantes tenían entre 30 y 60. Entre los de más edad figuran tres de los cuatro muertos en atropellos, y entre los más jóvenes, dos de los cuatro motoristas.

La crónica negra del 2007 empezó a escribirse el 11 de enero con el atropello de Élida Milán, de 83 años, en Coristanco. La AC-552 fue el primer escenario mortal del año y uno de los que más se ha repetido, ya que ha sido el escenario del 44,4% de los accidentes con fallecidos. Sólo dos días después, en la misma vía, a su paso por el municipio de Arteixo, pereció José Manuel Barreiro Lamas, un carballés de 49 años, en una colisión frontal entre dos turismos. También en Arteixo se produjo el único muerto de febrero, José Manuel Bermúdez, de 39 años, al chocar un camión contra su tractor.

En abril, la siniestralidad se trasladó a la vía de Vimianzo a Camariñas. El día 5, en A Ponte do Porto, Víctor Manuel Tajes Lema, de 36 años, perecía al chocar con su moto contra un furgón, y sólo dos días después, a la entrada del casco urbano camariñán, Jesús Ángel Alvite Rueda, de 41 años, murió al salirse con su coche de la calzada y empotrarse contra las escaleras de cemento de una mueblería.

Abril fue también el mes en el que murió Alfonso Ramón Mariño, un joven carballés de 19 años, al colisionar su turismo contra un camión en la circunvalación de la N-VI en Lugo.

Mayo comenzó con dos atropellos en el municipio de Muxía. Domingo Senra Rodríguez, de 69 años, fue arrollado el día 5 por un turismo en la carretera de Negreira, y Joaquín Conde Martínez, de 83, murió de igual forma al día siguiente en Morquintián. El mes terminó con el fallecimiento del guardia civil fisterrán Rubén Darío Rivas, de 29 años, al salirse de la calzada con su automóvil el día 30 en A Piolla (Cabana), de nuevo en la AC-552, A Coruña-Cee.

La carretera comarcal, a su paso por Lañas (Arteixo), fue, el 20 de junio, el escenario del siniestro en el que perdió la vida la carballesa Leticia Brandón Caamaño, de 20 años.

Julio, con siete víctimas mortales en cinco accidentes, ha sido, por el momento, el peor mes del año. Dos de los fallecidos eran motoristas. En agosto, los dos muertos fueron consecuencia de sendas salidas de vía. El día 3, en la AC-552 a su paso por Nantón, pereció Amelia Manteiga Camafreita, de 48 años, y el 21, en un camino rural de Coristanco, Antonio Muñiz Pereira, de 63 años, falleció al salirse de la calzada con su tractor y volcar.

Septiembre tampoco ha empezado con buen pie. El día 10, en la AG-55, A Coruña-Carballo, un muxián de 56 años, Pedro Rial, resultó muerto en una colisión entre un turismo y una furgoneta. El cuarto motorista fallecido este verano fue Alberto Carril Riveiro, de 35 años y vecino de Zas. El sábado pasado se salió de la carretera Baio-Santa Comba con su motocicleta y chocó contra la barrera metálica. Murió el domingo en el hospital, al que había sido trasladado en estado grave.

También el domingo por la tarde se produjo uno de los sucesos más impactantes del verano. Una pareja que había sufrido una salida de vía y el operario de una grúa fueron embestidos por un turismo en Baíñas (Vimianzo). El conductor, Manuel Cives Cuns, de 54 años y vecino de Dumbría, murió como consecuencia del impacto, al igual que María Teresa Cundíns Blanco, de 22 y natural de Vilaseco-Vimianzo. Su marido y el operario continúan graves.