Pimpinela se hizo con la noche grande de las fiestas de Escairón. Algo más de dos mil personas siguieron el sábado por la noche su concierto en una plaza llena a rebosar. Lucía y Joaquín Galán se metieron en el bolsillo a un público mayoritariamente entrado en años, pero entre el que había también muchos jóvenes. Para lograrlo, echaron mano estratégicamente a lo largo del concierto de sus éxitos, pero también de una puesta en escena espectacular y un sonido muy respetable. Los cantantes aderezaron sus canciones con comentarios sobre su vida personal y profesional. Como refuerzo, en una gran pantalla iban siendo proyectados vídeos, editados con hechuras de culebrón, en los que se intercalaban imágenes reales de la vida personal del dúo de hermanos más famoso de la canción ligera. Las fiestas de Escairón terminan mañana con una jornada en la que destaca la carrera matinal de burros.