El georradar halla en Neixón restos de una cabaña de la Edad de Hierro

raquel iglesias RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

En el castro grande se intuye otra estructura que podría datar del 2000 antes de Cristo

27 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Las excavaciones en el campo de Neixón empiezan a dar sus frutos. Una semana de trabajo ha bastado para que los expertos en arqueología localizaran restos de una cabaña que datan, según los primeros estudios, de la Edad de Hierro, concretamente del año 2500 antes de Cristo. La utilización de un georradar -cedido por la Universidad de Arizona y capaz de percibir evidencias de ocupación prehistórica- fue clave a la hora de encontrar la estructura, localizada en el castro pequeño.

La alta tecnología ha permitido que, una vez detectado el vestigio, comiencen las actuaciones para consolidar y analizar la estructura. Además, en el castro grande de Neixón comienza a intuirse una antigua vivienda de mayor tamaño aparentemente bien conservada.

Los trabajos se centran, a día de hoy, en ampliar la zona de extensión arqueológica para seguir buscando nuevos restos. La próxima semana se espera la llegada de una restauradora al campo de trabajo que tratará de recuperar y consolidar la estructura.

Pero no todos los restos encontrados en la zona datan de miles de años atrás en el tiempo. En el foso del castro grande se han hallado zapatos con velcro, con una antigüedad que no supera los cien años.

A pesar de que la formación de los alumnos que participan en el campo de trabajo es este año superior, la rapidez con la que se han encontrado restos tan relevantes para el estudio arqueológico tiene mucho que ver con la suerte.

Así lo señaló el responsable del centro de interpretación de Neixón, Víctor Barbeito, que destacó también los avances llevados a cabo en los últimos años y el buen atino de los estudiantes a la hora de comenzar las excavaciones en el punto exacto en el que los análisis preveían mejores resultados.

Próximas actuaciones

Aunque los resultados por el momento son más que satisfactorios, parece que lo mejor todavía está por llegar. Y es que, según indicó Víctor Barbeito, la próxima semana comenzarán las excavaciones en un espacio conocido como Área 8, situado entre el castro grande y el pequeño.

Por el momento, en esta parte del terreno solo se ha eliminado la capa vegetal superficial para facilitar los trabajos.

El intercambio de conocimientos en el ámbito de la arqueología y de contactos profesionales entre alumnos gallegos y americanos son algunos de los objetivos que también se están cumpliendo. La organización destaca la buena adaptación de los estudiantes extranjeros y la facilidad de comunicación entre los grupos, a pesar de la barrera idiomática.

En total, en la iniciativa participan este año más de una treintena de universitarios, doce de ellos de Arizona.

La actividad arqueológica se prolongará hasta el 12 de agosto y ofrecerá a los alumnos la posibilidad de ampliar su currículo. Mientras tanto, los reconocimientos a esta escuela práctica de arqueología siguen produciéndose no solo a nivel gallego, sino también en congresos nacionales en los que que se resalta la importancia del espacio boirense.