En el 2000 se dieron 386 para edificios de nueva planta
06 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Máis baixo xa non se pode ir», la frase, pronunciada por el presidente del Centro Empresarial da Construción do Barbanza, Andrés Teira, resume la situación por la que atraviesa el sector en la comarca. Ateniéndose a los últimos datos publicados por el Instituto Galego de Estadística y a la información facilitada por ayuntamientos y empresarios, el desplome alcanza dimensiones históricas. La comparación en la evolución del número de licencias concedidas en la última década es el ejemplo más ilustrativo. En el 2000 llegaron a otorgarse 386 permisos para edificios y viviendas de nueva planta. En el 2008 la cifra fue de 195 y en los dos últimos ejercicios ni tan siquiera ha llegado al centenar.
De hecho, en el 2010 solo Noia y Ribeira tramitaron autorizaciones para construir bloques de pisos, mientras que a los restantes concellos solo llegaron expedientes para hacer viviendas unifamiliares. En algunos casos, como en el ribeirense, la buena noticia ha sido que se han retomado obras para concluir edificaciones que durante muchos meses permanecieron paralizadas.
Incidencia en Rianxo y Noia
El descenso entre el volumen de licencias expedidas en el año 2000 y en el 2009 es del 80%. Los dos municipios en los que, porcentualmente, más incidencia ha tenido el descalabro del sector son Noia y Rianxo. Sus niveles de edificación han estado siempre en parámetros mucho más bajos que los de términos como Ribeira y Boiro, pero la caída se acusa más y, de hecho, supera la media situándose por encima del 90%. En términos como Lousame o Mazaricos la repercusión de esta crisis es nula y, de hecho, en el último ejercicio ambos concellos tuvieron alguna solicitud más para hacer casas unifamiliares que, por ejemplo, en el 2009.
Tampoco se evidencia la recesión en el ámbito del ladrillo en los territorios de Muros y Outes. Al carecer de planeamiento urbanístico -en ambos municipios el PXOM acaba de aprobarse- no sufrieron el bum constructivo ni, por lo tanto, su posterior debacle.
Otro ejemplo de lo que ha supuesto la recesión en el ámbito del ladrillo se encuentra en el volumen de metros construidos. Según los datos del instituto de estadística, la superficie de edificios y viviendas de nueva planta superó en el 2000 los 245.000 metros cuadrados, de los que la mayoría fueron para inmuebles de carácter residencial.
En el 2008 la extensión ocupada ya no llegó a los 200.000 metros cuadrados y en el 2009 ni tan siquiera a los 50.000, entre edificios residenciales y aquellos que no lo son.
Profesionalización del sector
El presidente de la patronal del sector en la comarca alude a la necesidad de racionalizar la construcción y también habla de la conveniencia de que haya un reciclaje y de que se profesionalice la actividad: «Os cartos encamiñáronse á construción e, posiblemente, a partir de agora xa non será así. Creo que o sector empezará a renacer e que os empresarios que arrisquen os cartos nas promocións serán auténticos profesionais».
Andrés Teira considera que lo sucedido implicará una profunda transformación la actividad constructiva.