El pósito crucense requisó sesenta rastros de furtivos en un mes

J.?M. Jamardo

BARBANZA

Los vigilantes entregaron al Servizo de Gardacostas una bicicleta que abandonó un joven en una playa

07 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El incidente ocurrido el miércoles en la playa de Barraña, en el que un vigilante del pósito de Cabo de Cruz fue agredido, es un episodio más de los que se producen casi a diario entre los productores y los furtivos en los arenales boirenses. Desde la cofradía aseguran que en las últimas semanas la presencia de los ilegales aumentó de forma espectacular por las noches y que en un mes han requisado sesenta rastros.

Tanto el patrón mayor, Carmelo Vidal, como la presidenta de la agrupación de mariscadores de a pie, Ermitas Pérez, señalaron que desde hace unos meses «non damos feito». Todas las noches tienen que hacer frente a diversos grupos de productores ilegales que bajan a los arenales a apropiarse del bivalvo.

Ermitas Pérez indicó que la situación es desesperante. «A noite pasada eramos oito persoas con tres coches para disuadir a más de vinte furtivos que intentaban entrar nas nosas praias. Ao final sempre se che escapa algún e levan decenas de quilos», subrayó.

Persecuciones

En la madrugada del martes, la actividad también fue frenética para los vigilantes de la entidad marinera y los dirigentes del pósito. Vidal indicó que tuvieron que lidiar con una lancha, ocupada por cinco personas, que intentaban coger marisco en el banco natural de Mañóns.

Pero lo que más fastidia a los dirigentes es que esta situación se repite casi a diario, «se non é por terra, é por mar, pero case todos os días temos furtivos nas nosas concesións», afirmó el patrón mayor.

Las carreras y las persecuciones son frecuentes por las inmediaciones de los arenales boirenses. Los mariscadores ilegales y en su afán de escapar, se dejan atrás sus pertenencias. Normalmente, lo que primero que abandonan son los rastros que utilizan para recoger el marisco. En las últimas semanas, en los almacenes de la cofradía hay más de sesenta útiles de pesca, que fueron abandonados por sus dueños. Eso sí, antes incluso fueron robados a los productores en el puerto. Ayer, los vigilantes entregaron una bicicleta al Servizo de Gardacostas que dejó un joven abandonada en una playa.