Los ingresos anuales de las familias aumentaron en torno a un 5,7% durante el último ejercicio
08 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Con el agua al cuello. Así andan la mayoría de las familias que residen en Barbanza. O eso es lo que se desprende de los datos del Atlas Socioeconómico de Galicia 2008, elaborado por el servicio de estudios de Caixanova en colaboración con el Instituto Galego de Estatística (IGE). Así, las rentas medias disponibles por habitante se situaron el pasado año en 10.723 euros, frente a los 10.141 del 2007. Es decir, un repunte del 5,7%. Sin embargo, estos números están muy por debajo de los promedios autonómicos, con unos ingresos medios de 12.418 euros.
Para determinar estas cuantías, el informe anual elaborado por la caja gallega se basó en la renta familiar disponible por habitante, una magnitud económica que tiene en cuenta los rendimientos procedentes del trabajo, las rentas de capital, las prestaciones sociales y el resto de transferencias monetarias que influyen en el poder adquisitivo de un individuo. Del mismo modo, también se han deducido las cantidades que los miembros de cada unidad familiar han tenido que desembolsar en concepto de impuestos directos o cuotas abonadas a la Seguridad Social. Por lo tanto, puede considerarse que la renta anual disponible por individuo es la cantidad máxima que una persona tiene para gastar o ahorrar a largo de los doce meses.
Factores
Ahora bien, ¿por qué las rentas de una familia de la zona se encuentran en el furgón de cola? Hay varios factores que determinan que las comarcas de Muros, Barbanza y Noia ocupen en la actualidad los puestos 42, 43 y 44 del ránking de comarcas gallegas (53 en total) en capacidad de consumo y ahorro.
El primero y, tal vez el más importante, es la existencia de un tejido empresarial sustentado básicamente en tres sectores: pesca, construcción e industria alimentaria y derivados, con unos convenios colectivos que estipulan unas cantidades, en concepto de salario, inferiores a las de otros ámbitos productivos como el automóvil y el naval, por citar dos ejemplos.
El hecho de contar con un convenio colectivo a la baja determina que, en caso de que una persona pase a engrosar las listas del paro, su prestación por desempleo sea inferior, por término medio, a la de un trabajador de una gran urbe, porque su base de cotización es también menor.
Un ejemplo de lo dicho es que, según los datos del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), un vecino de Barbanza cobraba en el 2007, por término medio, entre un 10 y un 15% menos que otro que residiese en A Coruña, Vigo o Santiago.
Fluctuaciones
Pero si hay algo que tienen en común las áreas geográficas de Muros, Barbanza y Noia es que numerosas familias cuentan con ingresos muy aleatorios, como consecuencia de la actividad productiva que desarrollan. Básicamente se trata de la pesca y el marisqueo, dos sectores sujetos a factores como el mal tiempo, los precios que el bivalvo y el pescado alcanzan en las lonjas, así como el nivel de capturas obtenido.
Es el caso de la Cofradía de Lira, en la que veinte profesionales del ámbito extractivo y cerca de una treintena de armadores de artes menores acumularon más de dos semanas sin poder salir a trabajar debido a las adversas condiciones meteorológicas imperantes en la zona, que se traducirán, lógicamente, en una merma importante de ingresos cuando finalice el año, salvo que se cuente con un seguro de indemnización por mal tiempo. No hay que olvidarse que en Barbanza, más de 5.000 personas cotizan en el régimen especial del mar.