Los visitantes continúan acercándose a Barbanza, pero lo hacen durante menos tiempo
03 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El fantasma de la crisis económica sobrevoló la comarca durante la temporada de verano, y es por eso por lo que la mayoría de las patronales barbanzanas hablan de una reducción de los beneficios económicos derivados del turismo. A la época de recesión que está pasando el país hay que sumar las previsiones climatológicas que durante agosto han dado los servicios meteorológicos, que dibujaron una nube negra donde, finalmente, lució el sol.
«É a peor campaña que lembro», se lamentaba el presidente de la Asociación de Empresarios de Noia, José Pérez, quien aseguró que estos meses se ha notado «que houbo moitísima xente que non se desprazou, e quen o fixo consumiu moito menos».
Más optimistas son en el resto de los municipios de la comarca. A pesar de dejar claro que los turistas se apretaron el cinturón a la hora de tomar una cerveza en una terraza o comer de restaurante, afirman que la caída en el número de visitantes que se acercaron a Barbanza entre julio y agosto no fue tan alarmante como se esperaba. Alguno, como el vicepresidente de los empresarios de Mazaricos, Miguel Formoso, calificó de «paranoia» las crudas afirmaciones que precedieron a la campaña veraniega.
Aún así, hay quien maneja datos que hablan de una bajada en las pernoctaciones del 80%, como el presidente de la patronal pobrense, Manuel Domingo Rodríguez, quien afirma que si antes los turistas se quedaban diez días, ahora lo hacen siete o incluso menos.
Perjuicio
Rodríguez también ha achacado al tiempo la mala campaña y se queja de que, debido a las malas previsiones que se hicieron para agosto, fueron muchos los que decidieron cancelar el viaje, con el consecuente perjuicio económico. Unas afirmaciones ratificadas por la gerente de Viamare, Ruth Taladriz, quien confirmó que en Ribeira la peor parte se la llevaron los hosteleros, mientras que el comercio, aunque vendió menos que en el 2007, pudo salvar la temporada, al igual que en la villa noiesa. Belén Arroniz, gerente de Noia Histórica, aseguró que la primavera había sido peor que el verano.